Te diré sólo cosas bonitas 5/5 (6)

Querido Carles:

Un primero de Junio de 2017 la enfermedad decidió que era ya momento de partir, cuando paradójicamente en ese mes celebramos y concienciamos sobre lo conseguido en la supervivencia del cáncer. En tu última columna del Diario “Ara” comentabas la importancia de arreglar cuentas con uno mismo y decirse cosas bonitas.

Sólo puedo decir cosas bonitas de ti y no porque ya no estés entre nosotros. Muchos nos sentimos huérfanos de lo que tu figura representa en esta era de infoxicación.  Miles de mensajes de condolencia se han sucedido a lo largo y ancho de nuestra geografía recordando tus hilarantes y virales videos de Gestionando hijos”, con esa fina ironía de la que sabías magistralmente hacer gala sin que nadie se ofendiera, tus aportaciones y críticas constructivas hacia el actual mundo sanitario o tus reflexiones en voz alta sobre temas de rabiosa actualidad.

Me hubiese gustado verte y saludarte en mi última visita a Barcelona. En el programa de la XX Jornada sobre cáncer de mama celebrada el pasado mes de Marzo estabas como invitado de honor en la introducción para hablar de “La buena comunicación también cura”. En tu lugar vino Antoni Bassas que como buen amigo y compañero de fatigas tuyo, supo estar a la altura, dejando al auditorio mudo y contenido, al igual que lo hiciera en su intervención sobre el análisis de tu último viaje.

Tampoco pudiste acudir a la #3JHUCI de Granada dónde Joan Carles March me contó que habías sido invitado. Tan sólo he tenido la suerte de poder compartir contigo algún que otro tuit, leer atentamente tu intervención en #FFPaciente o escuchar con atención tus videos acerca de tu experiencia personal con el cáncer.

En estos tiempos, donde gran parte del periodismo goza de “mala prensa”, el amarillismo acampa a sus anchas y las noticias son devoradas como si de un “fast food” se tratase, llegaste tú, Carles. Nacido en un pequeño pueblo catalán, Hostalets de Balenyà, donde todo estaba por hacer, lo pusiste todo patas arriba y trabajaste para aprender con un optimismo convencido tratando de hacer ,con palabras y también hechos, de este mundo, un mundo mejor.

Carles, tú encarnabas la buena comunicación con mayúsculas. Siempre sabías como ponerle palabras a los sentimientos, a las situaciones difíciles, a los propios pensamientos, a la enfermedad, a las contradicciones. Tu media sonrisa, tu aspecto algo desaliñado e informal te convertían en un ser cercano, entrañable y simpático. Sabías como nadie hacer acopio y alarde de la ironía y del sentido del humor inteligente llevándote a conciliarte con las situaciones más difíciles e inverosímiles que uno es capaz de imaginar.

Te voy a echar mucho de menos. Tu marcha me ha conmovido, especialmente porque en cierto modo me he sentido identificada contigo (aunque mi contribución sea mucho más humilde claro está): un mismo origen, misma edad, hijos adolescentes e intereses comunes en comunicación artesana (como bien decías), aunque fuera desde una perspectiva médica o quizá puramente humana. Por suerte, nos has dejado un magnífico testimonio y tu vida ha sido prolífica en artículos, videos y libros, por lo que ese legado se queda aquí para seguir aprendiendo de ti aunque no estés físicamente presente.

Te imagino en algún lugar entablando conversaciones con Albert Jovell o Pablo Ráez que como tú fueron ejemplo de coraje y porte con elegancia de una enfermedad que en ocasiones se torna devastadora tanto en lo físico como en lo emocional. Conversaciones que serían oro líquido para nuestros sentidos.

En “La vida que aprenc” (La vida que aprendo) dices, textualmente, estar convencido de que nuestra misión principal es cuidar los unos de los otros y por tus textos circula la gente que más quieres: los profesionales artesanos que se preocupan por los acabados, los educadores vocacionales, las enfermeras que entienden que cuidar es más que curar, el voluntariado que desafía el desánimo y los optimistas currantes que trabajan para mantener viva la ilusión de salir adelante.

Gracias Carles por tu generosidad en forma de palabras bien dichas, por tu afán de superación y por el vasto testimonio como comunicador que no deja a nadie indiferente.

Un abrazo.

Os dejo con este video titulado “La comunicación en salud, una cuestión de confianza” donde el Dr Josep Tabernero, director del Instituto de Oncología de Vall d’Hebron y Carles Capdevila, conversan tres días antes de intervenirle para practicarle una colostomía, un paso más en el tratamiento del cáncer colorrectal que le diagnosticaron en agosto de 2015. Una interesante conversación donde repasan, a partir de la vivencia personal de ambos, temas de actualidad y retos de futuro de la sanidad pública. Una conversación sincera y relajada en la que reflexionan sobre el papel de la comunicación en la relación médico-paciente, y los derechos y deberes de cada uno. Convendría tomar nota y aleccionarnos de lo que aquí se cuenta,

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