Una tortuga ninja convertida en superhéroe

Harley Renshaw está luchando contra el cáncer un neuroblastoma en su riñón, cuello, pulmón y huesos decorando su máscara termoplástica de radioterapia al más puro estilo de tortuga Ninja ayudándole a sentirse más fuerte.

Este niño de tan sólo cinco años de edad, ha creado una máscara de superhéroe para ayudarle a hacer frente a una agotadora batalla contra un cáncer infantil. Una muestra más del poder de la imaginación y la fantasía en la adversidad. El personal del hospital se sorprendió cuando el niño les preguntó si podía decorar la máscara médica que le mantiene inmóvil en la mesa de tratamiento de radioterapia.

Gracias a esta fantástica idea, Harley ha sido galardonado con un premio “Little Star Awards” para Investigación del Cáncer en el Reino Unido reconociendo así estos desafíos únicos y admirables a los que enfrentan pacientes de oncología pediátrica.

 

Su madre Stacey, de 23 años, dijo: “No podríamos estar más orgullosos de nuestro hijo. Él ha tenido mucho contra lo que luchar, pero él sólo sabe tomárselo todo con calma y se pone manos a la obra. Él es una nuestra verdadera inspiración y él es nuestro superhéroe”.

A Stacey y a su padre Oliver, de 25 años, se les dió el diagnóstico de Harley después de llevarle ver a un médico por un dolor en el abdomen. Fue diagnosticado con neuroblastoma, un cáncer infantil raro y agresivo, y ahora participa en un ensayo clínico financiado Cancer Research UK en el Hospital de Niños Royal de Manchester.

Harley, de Stretford, ha estado sometido a 80 días con quimioterapia intensiva y posteriormente a una intervención para extraer su tumor renal. Un mes más tarde, estaba de regreso en el hospital para realizarle un trasplante de células madre, luchando contra todas las complicaciones para volver a casa por su quinto cumpleaños.

Harley también ha recibido 14 sesiones de radioterapia y ahora está en curso de cinco meses de tratamiento adicional. El valiente joven incluso ha hecho algunas “perlas de coraje ‘especiales para ayudarle a sentirse valiente en el hospital.

 

Él incluso llama a su gran cicatriz en el vientre su ‘cicatriz pirata’. Stacey, su madre dijo: “Cuando recibimos el diagnóstico de Harley, estábamos en shock. Nuestro mundo se vino abajo y teníamos mucho miedo. Pero ni una vez se ha quejado Harley para hacer el tratamiento. El personal del hospital se asombraba de lo bien que se comportó durante su radioterapia y cómo se las arreglaron para mantenerle completamente quieto.”

El Cancer Research de Reino Unido ha pedido a la gente a nombrar más pequeñas estrellas. Estos premios, en colaboración con TK Maxx, están abiertas a menores de 18 años que tienen cáncer o que han sido tratados por la enfermedad en los últimos cinco años.

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Cineterapia Oncológica: Otoño en Nueva York. EEUU. Joan Chen 2000

“Otoño en Nueva York” narra una típica historia de amor prohibido e imposible entre la joven estudiante de arte Charlotte (Winona Ryder) y del apuesto galán-mujeriego y propietario de un famoso restaurante Will (Richard Gere). Son dos personas muy diferentes por edad, clase social y personalidad. La película transcurre en un marco incomparable y en múltiples ocasiones filmado como es Nueva York. Lo hace en una de las estaciones, el otoño, que bajo mi punto de vista hace a la ciudad más majestuosa si cabe, con esos tonos anaranjados-marrones que tiñen los árboles del Central Park. Como fue rodada a finales de los 90, todavía puede verse el “skyline” de antaño con sus Torres Gemelas que poco después fueron tristemente desaparecidas. También hace aparición la fiesta de “Halloween”, la nieve y la Navidad con su pista de hielo incluída en el Rockefeller Center. Me ha traído gratos recuerdos de la ciudad que nunca duerme.

Sobre este escenario descrito de Nueva York transcurre la narrativa. Parece que dicha relación se convierte en una más de las innumerables conquistas o aventuras amorosas de nuestro arquetípico guaperas y seductor protagonista. Sin embargo, algo se transforma cuando ella le cuenta que padece un cáncer en fase terminal, un neuroblastoma (se hace raro ver este tipo de tumor en una joven, pues es típicamente un tumor infantil) que se ha hecho resistente a todo tipo de tratamientos. Will entonces inicia un cambio paulatino en su percepción de la vida y del amor. Surge su cara humana e inicia una gesta en busca de una posible intervención quirúrgica que le salve la vida “in extremis”. Charlotte es muy consciente de su situación y trata con todas sus fuerzas de cumplir con el deseo de vivir una gran aventura de amor antes de enfrentarse a su final.

Quizás no sea una gran película cinematográficamente hablando, pues a veces cae en tópicos melodramáticos demasiado manidos. Sin embargo el entorno, la banda sonora y la historia tienen una belleza dignas de ser contadas.

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