En el nombre del blog

Hay un sinfín de historias entre las bambalinas de un blog. Inicias una senda pensada a través de tu bitácora y ésta te traslada, sin buscarlo, a mundos inexplorados y sorprendentes que quizás ni siquiera hubieses imaginado. Escribes principalmente porque tienes algo que contar y que crees que puede ser del interés de alguno de los potenciales lectores. Escribes muchas veces para redimirte, para poner tus pensamientos en orden y darles, por qué no, voz y voto. Y escribes también con el objetivo de divulgar, de ayudar y te das cuenta de que se produce un efecto “boomerang” ayudándote él a ti con una inesperada acción psicoterapéutica.

Este peculiar formato de escritura del siglo XXI hace que lo que pensabas que era un monólogo, se convierta en un diálogo, en un espacio de conversaciones, ya sea en forma de comentarios en él, e-mails o a través de las redes sociales. Los horizontes ahora se difuminan y las fronteras, de repente, ya no existen. Se amplía tu visión y lo que crees que algún día puede agotarse por falta de ideas o contenido no ha hecho más que  iniciar su andadura. Porque siempre hay cosas nuevas que contar o cosas viejas por reinventar.

Hay historias como la de un estudiante de Medicina que al acabar el examen MIR de este año me contó que se quedó “prendado” de todo lo que esta especialidad ofrecía, que desperté su curiosidad y también las ganas por ser un firme candidato a oncólogo radioterapeuta. Otro lector me comentaba que dejó de fumar en gran parte gracias a un “post” sobre el tema publicado aquí. Otros me piden ayuda como si esto fuera un consultorio y les tengo que decir que no, que el blog no está para eso, pero que siempre podré orientarles en ofrecerles buenas fuentes de información. Otros se quejan del trato no siempre lo suficientemente humano que subyace en los hospitales y consultorios. También en la vida real me encuentro con historias curiosas como la de un familiar de un paciente que nada más entrar en la consulta me reconoció como la “doctora del blog” como si de una “celebrity” se tratara (y yo me reía). O la de aquella hija de un paciente que me dijo que se había enganchado a leer el blog hasta bien entrada la noche preocupada por la enfermedad de su padre, encontrando en estas letras sueltas, consuelo y esperanza.

Los horizontes como decía, se amplían. La OMC publica en su blog “Médicos y pacientes” tres de mis posts. La revista ROSE en su tercer número me invita junto a otras cuatro pacientes a una tertulia-entrevista. La Sociedad Española de Oncología Radioterápica, SEOR, me pide que les ayude a coordinar su página web. Una plataforma digital de Enfermería de Málaga, ENDIMA me invita a participar en forma de microponencia. El doctor Gustavo Catalán, un oncólogo médico con el que coincidí en mis años en Mallorca, me regala su experiencia personal médico y paciente con el libro “Frente a mi” y yo le devuelvo el detalle en forma de post. Un blog de radiología: “Pensaba que era una placa” me invita a escribir en él (Radiología y Radioterapia. Dos especialidades distintas, pero no distantes). Otro blog, esta vez de Física llamadp “Desayuno con fotones”, me invita también a colaborar con otro post, al que titulo “Anatomía de un Gray”. Otro blog dedicado a la genética y genómica del cáncer “myHealth desk” enlaza algunos de mis posts. El doctor Matthew Katz desde Lowden en EEUU (Massachusetts) y con amplia experiencia en Social Media, me ofrece el privilegio de colaborar con él en una plataforma multiligüe e internacional llamada Radiation Nation para ofrecer contenidos en español.

Puertas que se abren, caminos inesperados, compañeros de viaje en el mundo virtual en los que la afinidad acercada en forma de tuits, mensajes o menciones, nos convierte en verdaderos amigos, que tienen cara y ojos junto a nombres como María José, Joaquín, Aurora, María, Gurutze, Nieves, Paula, Manolo, Naia, Fernando, María del Mar, José Antonio, Gustavo, Marian, Matthew, Ángel, Teresa, Amadeo, Agustí, Charo, Ariadna, David, Cristina, Daniel y un largo etcétera. Verdaderas historias no escritas en el nombre del blog.

Les dejo con este video de la canción “Abriendo puertas” de Gloria Stefan, muy propia para estas fechas.

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6 respuestas a «En el nombre del blog»

  1. FELICIDADES de nuevo Virginia: La nave ya despegó y navega con rumbo firme. Navega con el carburante de la ilusión y del conocimiento, por ello es inagotable. La ilusión que irradian aquellos que aman lo que hacen, con el convencimiento diario de que ayudar a los demás les hace feliz. "Irradias", … ¡¡Nunca mejor dicho!!

  2. Gracias Agustí por tu ocurrente, bonito y sobretodo generoso comentario. Vuestra ayuda es también el carburante que necesito para seguir adelante con nuevos e ilusionantes proyectos. Un abrazo muy fuerte!

  3. Buenas tardes Virginia:
    Muchas gracias por la información que divulgada.
    Tengo 73 años, y desde hace 6 años operado de próstata. A los 3 meses me dieron 26 sesiones de radioterapia. Y después de unos cuantos días al ver que la orina me solía salir manchada, el urólogo me hizo una cistoscopia como consecuencia de una ecografía que me hicieron y cuyo resultado dió una cistitis rádica.
    Desde varios meses después y, periódicamente cada varios meses, unas veces cada 3 ó 4 meses, otras cada 6, etc. tengo hematurias con coágulos incluidos que me suelen formar tapones, y que me tienen que hacer un lavado vesical y tener varios días después una sonda para acabar de limpiar.
    También diré que tengo incontinencia desde que me operaron y después radicaron.
    Además de ésto, ya en una ocasión hace un año me han dado 20 sesiones en Cámara Hiperbárica.
    Y ahora, me gustaría más sesiones pero está parado este tema por precaución del Covid.
    También te comentaré que el urólogo no me ha comentado de darme ningún tratamiento.
    Pregunta, después de leer tu estupendo Blog:
    Crees que en el futuro podría mejorar, incluso erradicar dichas hematurias con algún otro tratamiento que no sea invasivo?
    Te agradecería mucho que me informes .
    Un saludo

    1. Estimado Jose Luis; Habitualmente las cistitis rádicas mejoran con el tiempo. Un tratamiento que en nuestra experiencia resulta eficaz son las instilaciones intravesicales con ácido hialurónico. La cámara hieprbérica también resulta eficaz aplicada periódicamente. Un saludo.

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