Cineterapia oncológica: La Fuente de la Vida (“The Fountain”) EEUU. Darren Aronofsky. 2006
La película sigue el curso de tres narraciones entrelazadas, que tienen lugar en distintos espacios temporales: el siglo XXI, la era de la conquista española de América y un mundo futurista.
Primera narración en el siglo XXI: El científico
Cuando Tommy regresa a casa, Izzi, su esposa, le señala una nebulosa brillante y la describe como Xibalba, el inframundo maya al cual viajan todas las almas cuando mueren. También le muestra a Tommy un libro que está escribiendo, que se sitúa en la conquista española de América, titulado The Fountain (La Fuente). Cuando Izzi se va a dormir, Tommy lee el libro y se queda dormido. Al despertar, se entera que Izzi ha ido al museo. La encuentra allí, y ella le explica la historia de la creación de los mayas: le cuenta de como el primer creador del mundo se sacrificó a sí mismo para dar vida a todos los seres del mundo. Unos minutos después, ella se derrumba y Tommy le lleva al hospital. Cuando Izzi está en el hospital le dice a su marido que ya no le teme a la muerte. Él no acepta esto y regresa a su laboratorio a seguir trabajando desesperadamente para encontrar una cura para el tumor cerebral de Izzi.
En una de las escenas, Izzi entra en paro cardíaco (presenta una fibrilación ventricular) y los enfermeros obligan a Tommy a abandonar la habitación. En ese momento la doctora Lillian Guzetti (interpretada por Ellen Burstyn) le comunica que el tumor de Donovan se está reduciendo. Tommy en un ataque de locura y desesperación entra en la habitación compruebando que las maniobras de resucitación han sido inútiles. En el funeral de Izzi, Tommy le dice enajenado por el dolor a la doctora Guzetti: La muerte es una enfermedad como cualquier otra, hay una cura. Y yo la encontraré.
Segunda narración en el siglo XVI: El Inquisidor
Tomás viaja al Nuevo Mundo con los conquistadores y los compañeros del Padre Ávila para encontrar el “Árbol de la Vida”. A medida que la búsqueda se prolonga y las dificultades se multiplican, algunos de los hombres deciden organizar un motín. Tomás restablece el orden matando a los cabecillas, una vez que el Padre Avila revela que han llegado a su destino. Cuando Tomás y sus hombres se acercan a la pirámide, en cuya cima se encuentra el “Árbol de la Vida”, los guerreros mayas les atacan. Dos soldados que huían mueren inmediatamente, pero Tomás es capturado por los guerreros que le fuerzan a subir a la pirámide. Cuando llegan a la cima del templo, Tomás es apuñalado en el abdomen por un sacerdote maya que lo estaba esperando.
Tercera narración futurista: El astronauta
Final de las tres narraciones:
En el futuro se muestra a Tom pasando por el corazón de la nebulosa Xibalba y consigue quedarse en paz con el pensamiento de su muerte inminente, la estrella explota y el árbol florece una vez más.
En el mundo real se muestra a Tommy plantando una semilla del árbol sobre la tumba de Izzi simbolizando así la resurrección de la vida a través de la muerte.
La Fuente de la Vida es una película sorprendente, bonita, con grandes dosis de fantasía llevada incluso al estado de surrealismo. Sus escenas de realidad son tremendamente desgarradoras y auténticas. La escenografía épica ha sido muy bien trabajada. El trabajo interpretativo, el vestuario, los efectos especiales y la banda sonora son exquisitos.
Se refleja una vez más cómo la paciente acepta antes su propia muerte que los que le rodean siendo ella quien consuela a los que se quedan. Para mi, uno de los momentos más impresionantes es ver cómo ese investigador incansable que está a punto de tener en su mano la llave para curar a su mujer, se llena de rabia e ira por la impotencia que siente de haberle fallado estando tan cerca. Se muestra así el lado humano e irracional que puede tener incluso un profesional sanitario cuando es atravesado por el dolor en primera persona.
Cineterapia oncológica: Love Story, EEUU, Arthur Hiller, 1970
En contra de la voluntad del padre de Oliver (interpretado magistralmente por el gran Ray Milland), ambos deciden casarse. Lo hacen con una ceremonia sencilla, preparada por ellos mismos y de carácter civil, algo que choca en un principio al padre de Jenny que es un ferviente católico. Sin el respaldo financiero de la familia de Oliver, la pareja se enfrenta a serios problemas económicos y se van a vivir a la planta alta de una casa en la calle Oxford del vecindario de Cambridge, muy cerca de la Facultad de Derecho. Con el apoyo de Jenny que trabaja como maestra en una escuela privada, Oliver logra cursar la carrera de Derecho y la concluye obteniendo el tercer lugar de su clase, lo que a su vez le permite obtener una posición en un renombrado despacho de abogados de Nueva York.
Al contar con un ingreso y una posición estable, Jenny y Oliver, ambos con 24 años, deciden tener descendencia. Al no lograrlo, consultan a un especialista, quien después de practicarle varias pruebas a Jenny le informa a que su esposa está gravemente enferma y desahuciada. Aunque nunca se revela explícitamente la enfermedad que padecía, está bastante claro de que se trataba de una leucemia aguda. Se nombra varias veces que los análisis de sangre no están bien y que tiene que ser vista por un hematólogo.
Desde su cama de hospital, Jenny hace los preparativos para su funeral con su padre Phil (interpretado por John Marley), iniciando la construcción de su propio duelo y de sus últimas voluntades. Después llama a Oliver. En las escenas finales Jenny nota que está perdiendo facultades mentales, que le cuesta recordar los nombres de los músicos que ella conocía tan bien. El cerebro es uno de los llamados “santuarios” de la leucemia. En este trance Jenny le dice a Oliver que no se culpe de nada. Es consciente de que él se siente en deuda con ella por todo lo que le ha tocado renunciar para apoyarle a él durante su carrera, y no quiere irse de este mundo sin liberarle de esa pesada carga. Finalmente Jenny le pide que la abrace fuerte e intensamente antes de morir, escena ésta tremendamente emotiva.
La novela tiene un doble significado del amor, ya que también trata acerca de la relación entre Oliver y su padre. Cuando el señor Barret se da cuenta de que Jenniffer está enferma y que su hijo le pidió ayuda económica para ella, viaja de inmediato a Nueva York, pero cuando llega ella ya ha muerto. En la puerta del hospital, el señor Barret le pide perdón a su hijo, y éste le responde con una frase que Jenniffer le había dicho a Oliver tras una importante discusión y que encierra una gran verdad: “Amar significa no tener que decir nunca lo siento”.
Cineterapia oncológica: La fuerza del cariño (“Terms of Endearment”) EEUU, James L. Brooks, 1983)
Por otro lado está la siempre enfrentada relación de Aurora con su yerno Flap (Jeff Daniels) al que no le ve con buenos ojos pues piensa que no será el buen marido que ella cree que su hija necesita. Aurora es una madre obsesionada por el bienestar de su hija. Da la sensación en que al menos en alguna medida, que más que quererla, se ama a sí misma reflejada en la chica. Esa ofuscación pesará como un inoportuno lastre a lo largo de la vida de Emma. No es que falten consejos apropiados e incluso muy visionarios, pero a veces se ha de dejar que los hijos cometan sus propias equivocaciones. Flap resulta un hombre tremendamente inestable, infiel y con grandes dificultades para cuidar de sus hijos.
Por último aparece en escena una tercera relación, la de Aurora y su vecino Garret (un canalla y genial Jack Nicholson), un ex-astronauta alcohólico y mujeriego que acaba también por encandilar a la aparentemente distante protagonista. Una historia de amor poco convencional y sorprendente.
En estos tres escenarios la vida va desarrollándose, en parte con las subidas y bajadas propias de toda existencia. En los minutos finales del largometraje algo se trunca. Emma es diagnosticada de un cáncer de mama avanzado. Es entonces cuando cobran protagonismo los hijos de Emma cuyo sufrimiento se hizo patente ya antes de este suceso, al ser testigos de las contínuas peleas maritales. Aquí empiezan a ser conscientes, especialmente los dos mayores, de que su madre va a marcharse de este mundo prematuramente. Emma con este acontecimiento se ve obligada a madurar a gran velocidad. Su principal preocupación es el futuro de sus tres hijos y consigue incluso en los últimos momentos, extraer el lado bueno de su marido.
Lo más bonito de la película es esa relación madre-hija porque a pesar de las diferencias y dificultades siempre acuden la una a la otra, dando sentido al título de la película. Resulta especialmente desgarradora la escena de la madre pidiendo a gritos un calmante para su hija ante la aparente deshumanización de una enfermera que le espeta con un “no es mi paciente”, como si eso fuera suficiente para no empatizar y escudarse frente al dolor ajeno.
Cineterapia Oncológica: La vuelta a la tortilla. (España. Paco León. 2013)
Este cortometraje fue presentado el pasado mes de Noviembre en La Casa Encendida de Madrid. Se trata de una historia de amor enmarcada dentro de la vida de una mujer joven que pasa por el trance de un cáncer de mama. En él se observa primero la incredulidad de la protagonista, sus miedos, el querer centrarse sólo en el cáncer y no sentirse preparada para afrontar una situación semejante. Su amiga le ayuda a verlo como una oportunidad, le hace ver que puede ser feliz con cáncer y que no se tiene por qué renunciar al amor si llega en ese justo momento.
Es una historia como verán muy bonita, tierna, llena de ilusiones, de esperanza y con final feliz. Nos deja entrever que el amor existe incluso en situaciones difíciles. Muestra de una forma muy simple cómo deben afrontarse esos miedos que pueden perseguirnos como fantasmas imaginarios que en realidad no existen. Gana finalmente el arrojo. Ella se atreve a explicarle a él la situación por la que está pasando sin esconder nada, de una forma fluida y natural. Él aunque por un momento se queda perplejo, lo acepta y a pesar de todo desea estar con ella. ¿No es genial?