La espiritualidad: A propósito de un Caso llamado Ángeles 5/5 (1)

Me ha vuelto a suceder. Ya dije en otra ocasión que los ángeles me perseguían y debe ser casualidad, pues esta vez la revelación me ha venido en plural y femenino: Ángeles Caso. Hace algún tiempo que leí el artículo que en esta entrada os dejo y al releerlo he pensado en lo profundo, en lo cargado de verdad que tiene y también en lo bello del mensaje que bien podría ser una muestra de un duelo bien construido.    

” Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación -al menos la sensación- de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. 

Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. 

Sólo quiero eso. 

Casi nada. 

Hermoso ¿verdad?

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Mi Blogosfera sanitaria particular

En la blogosfera sanitaria hay autores que merecen ser leídos (y releídos), bien por su frescura, por su creatividad, por su forma de ver la Medicina del siglo XXI, por su capacidad de autocrítica o bien por su crítica constructiva. Leerles me produce un regusto placentero, llenan mi cabeza de ideas sorprendentes y me permiten descubrir qué es la escritura creativa. Conjugan la cognición con la emoción y cuando eso ocurre, las ideas se fijan casi sin querer. Consigo desaprender y volver a aprender.

Hay autores a los que voy a mencionar que encontrarán en “mi lista de blogs”. La mayoría no son de mi especialidad, pero reconozco en ellos una especial sintonía de la que disfruto uniéndome y compartiéndola.

El blog del doctor Salvador Casado es uno de ellos. Es un excelente referente para los que nos iniciamos en la redacción de un blog. Tiene la enorme capacidad de sorprendernos a diario con alguna entrada que invita a la reflexión del actual paradigma sanitario. Se mueve como pez en el agua con las nuevas tecnologías y se aprovecha de ellas para reveindicar la esencia de la Medicina “de cabecera” como se le llamaba antaño y que hoy se le conoce como Medicina de Familia o Atención Primaria. Coincido con él en la necesidad de “desmedicalizar” muchas cosas, en la prevención cuaternaria, en la bioética y en la necesidad de impregnarnos de un mayor humanismo en nuestra práctica diaria.

“Dermatología y más cosas” de la Dra. Mª José Alonso es otro blog de la que me siento fan incondicional. Habla por supuesto de su especialidad y de cómo ella se desenvuelve con el paciente. Escribe y describe su cotidianidad de una forma muy bella, sutil, cercana, “tocándote” por dentro. Logra en muchas ocasiones alegrarme el día e incluso hace que me sienta orgullosa de sentir que haya compañeros así.

En Medicina Basada en Humanismo, José Antonio Trujillo describe a la perfección esa Medicina en la que creo y comparto plenamente. Sus replanteamientos éticos constantes se agradecen en un mundo 2.0, con el paciente siempre en el centro de nuestra atención, a través del cual le acompañamos, le guiamos, le aconsejamos, le consolamos y en algunas ocasiones le sanamos.

En el Diario de una mamá Pediatra de Amalia Arce encuentro puntos de encuentro como madre-médico, pues la maternidad nos confiere un plus añadido en esta profesión. Me gustan sus “posts” tanto los de índole médica como los de opinión. Escribe alto y claro, con determinación y coraje. ¡Me encanta!

En Hij@s de Eva y Adán, escribe Rubén García, un joven pediatra comprometido, solidario y activista de las causas sociales. Lo conocí a través de un “post” sobre la leucemia infantil y descubrí la iniciativa de uno entre cienmil que me enganchó. Desde entonces le sigo leyendo y escuchando los interesantes videos que cuelga en su blog. Es todo un fenómeno.

La Dra. Jomeini es en realidad Ana González Duque una anestesista que nos inyecta mucho sentido del humor en este mundo médico, algo que se agradece dados los tiempos que corren. Gracias a su blog ha editado una novela, de la que ya está preparando su segunda parte. Muchos de nosotros podemos vernos reflejados en sus personajes novelescos. ¡Gracias por regalarnos tantas carcajadas!

En ¡Doctor, no como para lo que peso!: la Obesidad a raya es un blog de divulgación médica sobre todo lo que rodea al mundo de la nutrición y la obesidad de la mano de Esteban Jódar a quien tuve la oportunidad de conocer en una charla sobre osteoporosis a la que fue invitado en el Colegio de Médicos de Burgos. Agradezco su estilo y sus referencias clínicas, dándonos un poco de claridad en estos temas.

En Oncología Radioterápica tenemos pocos bloggeros, pero destacaría dos: El primero es  Carpe Diem de Mª Teresa Migueláñez y su última entrada con consejos para los médicos que vayan a elegir plazas MIR y cuenten con nuestra especialidad como posibilidad argumentándolo estupendamente. El segundo y de reciente aparición es El Lanzallamas: Avatares y desvaríos de un radioterapeuta de Ángel Montero Luis. Me gustó especialmente su entrada investigadora sobre la radioterapia en la antigüedad. ¡Magnífico!

Hay por supuesto muchos más blogs ,sanitarios o no, muy interesantes. Estos son una pequeña selección de los que más me gustan. Espero los disfruten.

Les dejo con una canción de Carol King: You’ve Got a Friend (Tienes un amigo) ya que en cierto modo me hace pensar en tod@s est@s colegas, sin pretenderlo se han convertido en amig@s improvisados.

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La batalla que no elegimos

Parece que los ángeles me persiguen. Esta vez de la mano de un “ángelo”: Angelo Merendino. LA BATALLA QUE NO ELEGIMOSno es el título de ninguna película. Es el testimonio real de este fotógrafo sobre la lucha de su mujer CON el cáncer de mama en forma de blog: http://mywifesfightwithbreastcancer.com/. El autor describe de una forma extraordinaria, muy visual y en ocasiones desgarradora todo el proceso de la enfermedad de Jenniffer, su mujer. Y lo hace a través de unas bellísimas fotografías en blanco y negro. Y me reafirmo en lo de “bellísimas”. Estamos acostumbrados a ver sólo la belleza en el o la modelo, en la perfección, en el hedonismo. Aquí la belleza se aprecia en el poder del sentimiento que pone el autor en las fotografías y que sin duda transmite. Me ha parecido un ejercicio de valentía, de liberación y de AMOR con mayúsculas. Advierto que hay imágenes duras e incluso muy duras, pero hechas con una sensibilidad exquisita.
Esta es la historia traducida del inglés contada por Angelo:
La primera vez que vi a Jennifer lo sabía. Yo sabía que ella sería la mujer elegida. Yo lo sabía, al igual que cuando mi padre les contó a sus hermanas en el invierno de 1951, después de conocer a mi madre por primera vez, y dijo: la encontré.

Un mes más tarde Jen consiguió un trabajo en Manhattan y dejó atrás Cleveland. Yo iría a la ciudad a ver a mi hermano, pero realmente quería ver a Jen. En cada visita mi corazón gritaba a mi cerebro “¡Díselo!”. Pero no tenía el valor para decirle a Jen que no podía vivir sin ella.
Mi corazón finalmente se impuso y, como un colegial, le dije a Jen “Estoy enamorado de ti.” Para el alivio de los latidos de mi corazón, los hermosos ojos de Jen se iluminaron y dijo: “¡Yo también!”

Seis meses más tarde, recogí mis pertenencias y viajé a Nueva York con un anillo de compromiso ardiendo en el bolsillo. Esa noche, en nuestro restaurante italiano favorito, me puse de rodillas y le pedí a Jen que se casara conmigo. Menos de un año más tarde nos casamos en Central Park, rodeados de nuestros familiares y amigos.
Más tarde esa misma noche, bailamos nuestro primer baile como marido y mujer, acompañado por mi padre y su acordeón ♫ ♫ “Estoy de humor para el amor …”

Cinco meses más tarde Jen fue diagnosticada de cáncer de mama. Recuerdo el momento exacto … La voz de Jen y la sensación de entumecimiento que me envolvía. Ese sentimiento nunca se ha ido. Nunca voy a olvidar cómo nos miramos a los ojos y nos sostuvimos las manos uno del otro.
“Estamos juntos, vamos a estar bien.”

Con cada desafío nos acercamos más el uno al otro. Las palabras se volvían menos importantes. Una noche Jen tuvo que ingresar en el hospital, el dolor estaba fuera de control.
Ella me agarró del brazo, con los ojos llorosos: “Hay que mirar a los ojos, esa es la única manera con la que puedo aguantar este dolor.” Nos amábamos con cada pedacito de nuestras almas.

Jen me enseñó a amar, a escuchar, a dar y creer en los demás y en mí.
Nunca he sido tan feliz como lo fui durante este tiempo.

A lo largo de nuestra batalla tuvimos la suerte de tener un fuerte grupo de apoyo, pero aún luchábamos por conseguir que la gente entendiera nuestro día a día de la vida y las dificultades a las que nos enfrentábamos.
Jen estaba con un dolor crónico por los efectos secundarios de casi 4 años de tratamiento y medicamentos. A los 39 años Jen comenzó a usar un andador y estaba agotada de estar constantemente al tanto de todos los golpes y moretones. Las estancias hospitalarias de más de 10 días no eran infrecuentes. Las frecuentes visitas al médico me llevó a batallas con las compañías de seguros. El miedo, la ansiedad y las preocupaciones eran constantes. Lamentablemente, la mayoría de la gente no quiere escuchar estas realidades y en cierto punto, creíamos que nuestro grupo de apoyo se desvanecería. Otros supervivientes de cáncer comparten esta pérdida. La gente asume que el tratamiento te hace estar mejor, que las cosas se hacen bien, que la vida vuelve a la “normalidad”. Sin embargo, no existe una normalidad en la tierra del cáncer. Los supervivientes de cáncer tienen que definir un nuevo sentido de la normalidad, con frecuencia diaria. ¿Y cómo pueden los demás llegar a comprender lo que teníamos que vivir todos los días?

Mis fotografías muestran la vida cotidiana. Ellos humanizan el rostro del cáncer, en la cara de mi mujer. Muestran el reto, la dificultad, el miedo, la tristeza y la soledad a la que nos enfrentamos, que Jennifer se enfrenta, mientras luchaba con esta enfermedad. Lo más importante de todo, mostrar nuestro amor.
Estas fotografías no nos definen, sino que somos nosotros.


El cáncer está en las noticias todos los días, y tal vez, a través de estas fotografías, la próxima vez que a un paciente con cáncer se le pregunte cómo lo están llevando él o ella, se le escuche, la respuesta se realice con más conocimiento, más empatía, con comprensión más profunda, más cuidadosa y cariñosa y con una
preocupación sincera.


“Ama a cada bocado de las personas de tu vida.” – Jennifer Merendino

Estas son sus palabras, pero les aseguro que una imagen vale más que mil palabras. Las fotografías de Angelo Merendino a su mujer Jennifer con pleno consentimiento de ella lo demuestran sin lugar a dudas con toda su realidad. Confieso que aún me emociono al verlas, como el presentador del Huffington Post Live de este video.

PD: Os pongo también este video traducido desde un periódico de Costa Rica por si el inglés no os resulta muy comprensible. Está recogido del siguiente enlace:  http://www.crhoy.com/la-lucha-contra-el-cancer-a-traves-de-un-lente-fotografico/ 

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Permítanme que me despida….de una compañera

Querida doctora:

Me hubiera gustado no tener que escribir nunca esta carta de despedida, pero las circunstancias mandan y hoy me ha sobrecogido la noticia de que ayer a media mañana te marchaste para no volver. No he podido despedirme así que espero me permitas que lo haga por este medio que la tecnología actual me concede.
Desde que llegaste a mi consulta como paciente en Septiembre de 2011, me contagiaste tu optimismo, tus ganas de vivir y tus ganas de ir a por todas. Recuerdo que tú me decías que te hacías valer de un mensaje para tí misma y que utilizabas para tus pacientes de la UCI como un particular “mantra”: Tenemos, supongamos, un 20% de posibilidades de que sobreviva, pues ¡vamos a ir a por ese 20%! Y lo decías convencida, sonriendo, acostumbrada a este tipo de retos, que en esta ocasión te tocaba vivir en primera persona.
Luego nos vimos durante el proceso de tratamiento y posteriormente en la consulta. Recuerdo que cuando las cosas se empezaron a torcer yo te preguntaba cómo estabas y aún eras capaz de decirme: “¡vaya!”, con una leve contrariedad, y sin perder nunca la sonrisa. ¡Admirable!
Mi último recuerdo de ti fue estas Navidades en el Colegio de Médicos de Burgos, cuando llevé a mis hijas a un espectáculo de magia que se celebraba para niños y no tan niños. Estabas contenta sin dolores, sin muletas y diciéndome toda orgullosa que te habías incorporado a trabajar. Guardo en mi corazón ese último recuerdo, los dos besos que me regalaste y tu alegría que me resultó conmovedora. Evocar ese último recuerdo tuyo me resulta entrañable y me alegro inmensamente de haberte visto.
Siento de verdad que la Medicina no te haya dado una justa prórroga. Siento que personas tan queridas como tú os vayáis demasiado pronto, porque por mucho que esté hecha a la idea de la levedad de la vida, siempre me sorprende, me azota, me duele. 
Quiero desde aquí mandar un abrazo muy fuerte a tus seres queridos, pues ellos son los que más van a notar tu ausencia. 
Y no, no quiero olvidarte. Quiero que tu ejemplo me sirva para seguir trabajando, para seguir estudiando, para conseguir que pacientes como tú tengan la oportunidad de seguir adelante. Lo pienso hacer en tu honor y en memoria tuya. 
Un beso muy fuerte

A partir de hoy sé que en el cielo hay una estrella que brilla más y es la tuya.

PD: Me quedo con la frase que he leído en el periódico de hoy sobre ti y no he podido evitar emocionarme:

Si tu luz te la has llevado toda ¿cómo voy a esperar nada del alba?”
“El mundo y yo te queremos mucho, pero yo siempre un poquito más que el mundo”
Me permitirán una canción en catalán (teníamos esa tierra en común) “Fil de llum” (Hilo de Luz) de Andreu Rifé como homenaje. Espero que les guste. Y a ella también.
Quan sento que tot s’ha acabat
que no sé aixecar el cap
que no tinc forces per continuar cap endavant

Quan sento que m’he fet petit
que ja no crec en mi
que el món continuaria igual si jo no fos aquí

Llavors m’esforço a recordar
la teva cara al meu davant
la meva orella escoltant
la teva veu baixet parlant

Dient que guanyar-me el destí
només dependria de mi
i vaig prometre prendre el repte
a partir d’aquell instant

Respira, espera
aixeca’t sense pressa
Inspira, refes-te
la vida, el món t’espera

Quan sento que res té sentit
que el món està girat
que no sé com posar un peu a terra i recomençar

Quan sento que no queda res
pel que sempre he lluitat
i cau cada desig que m’ajudava a avançar

Torno altre cop a recordar
la teva cara el meu davant
la meva orella escoltant
la teva veu baixet parlant

Dient que guanyar-me el destí
només dependria de mi
i vaig prometre prendre el repte
a partir d’aquell instant

Respira, espera
aixeca’t sense pressa
Inspira, refes-te
la vida, el món t’espera

Traducción en castellano:
 Cuando siento que todo se ha acabado
que no sé levantar cabeza
que no tengo fuerzas para seguir hacia adelante

Cuando siento que me he hecho pequeño
que ya no creo en mí
que el mundo continuaría igual si yo no estuviera aquí

Entonces me esfuerzo en recordar
tu cara delante de mí
mi oreja escuchando
tu voz bajita hablando

Diciendo que ganarme el destino
sólo dependería de mí
y prometí tomar el reto
a partir de ese instante

Respira, espera
levántate sin prisa
Inspira, rehazte
la vida, el mundo, te espera

Cuando siento que nada tiene sentido
que el mundo está del revés
que no sé cómo poner un pie en el suelo y recomenzar

Cuando siento que no queda nada
por lo que siempre he luchado
y cae cada deseo que me ayudaba a avanzar

Vuelvo otra vez a recordar
tu cara frente a mi
mi oreja escuchando
tu voz bajita hablando

Diciendo que ganarme el destino
sólo dependería de mí
y prometí tomar el reto
a partir de ese instante

Respira, espera
levántate sin prisa
Inspira, rehazte
la vida, el mundo te espera

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Cuando un ángel viene a visitarme

Estamos inundados estos días de mensajes navideños, de deseos de paz, de prosperidad, de felicidad, de amor. Parece que sólo nos acordamos de estos sentimientos en estas fechas, como si el resto del año no se mereciera estos sentimientos. No parece justo. Este espíritu debería permanecer SIEMPRE
Para muchos es una época de encuentro y alegría, para otros simplemente no lo es. Puede obedecer a muchas razones: el consumismo casi obligatorio e impulsivo, a la hipocresía o convencionalismos sociales y en muchas ocasiones porque en algunas familias falta algún SER QUERIDO.
Hoy quiero recordar a esos seres queridos que añoramos en nuestra mesa de Nochebuena e imaginárnoslos como ÁNGELES que nos protegen, que viven gracias a sus buenos recuerdos un poquito en nosotros y por los que deberíamos brindar en días como hoy. Es difícil afrontarse al dolor que supone su ausencia. Debemos tenerles presentes, hablar de ellos y recordarles con alegría aunque ello suponga derramar alguna lágrima.
Como en el resto de año, también hay personas que en este preciso instante se están enfrentando al diagnóstico, tratamiento o sobreviviendo a un CÁNCER. Para ellas va dirigido este video que me ha parecido todo un ejemplo de SUPERACIÓN y VALENTÍA. Espero que les guste.

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