50 sombras de Gy: ¿Qué es la cistitis rádica? 5/5 (8)

La cistitis rádica es un proceso inflamatorio de la vejiga que se produce en aquellos pacientes que han recibido radioterapia en la región pélvica.

¿ Por qué se produce la cistitis rádica?

Tanto la vejiga como los uréteres están cubiertos por dentro de una capa mucosa llamada urotelio. Sus células son repuestas a partir de unas células llamadas basales que se dividen con gran lentitud. El urotelio está constituído de grandes células polipoides (con forma de pólipo) conectadas por uniones muy firmes y cubiertas por una película hecha de unos mucopolisacáridos, también llamados glicosaminoglicanos que sirven para dar impermeabilidad a la vejiga.

Tras la radioterapia y en la fase aguda, se daña esa capa interna y superficial, dando como resultado una pérdida de impermeabilidad de la vejiga y un agrandamiento de las células del urotelio. En fases tardías ( 6 meses o años tras la radioterapia) el urotelio se hace más fino y aparecen numerosos capilares dilatados llamados telangiectasias.

Grados de cistitis:

  • Grado I: Atrofia urotelial leve, escasas telangiectasias y hematuria o sangrado de orina microscópico (no se ve).
  • Grado II: Aumento de la frecuencia urinaria, telangiectasias generalizadas y hematuria intermitente.
  • Grado III: Aumento cuantitativo de la frecuencia urinaria, con escozor importante, reducción de la capacidad vesical y sangrado frecuente.
  • Grado IV: Capacidad vesical muy reducida (menos de 100 cc) y hematuria severa.

Factores de riesgo:

  • Relacionados con la radioterapia:

    • Dosis total de irradiación recibida

    • Volumen de vejiga irradiada

    • Tipo de radioterapia (Radioterapia externa o braquiterapia)

  • Relacionados con la cirugía:

  • Relacionados con el paciente:

    • Radiosensibilidad específica

    • Infecciones de orina previas frecuentes

Síntomas:

  • Disuria (escozor al orinar)

  • Polaquiuria (aumento de la frecuencia miccional)

  • Hematuria o sangrado en la orina que puede ser imperceptible (microscópico), tiñendo la orina (macroscópica) o con coágulos (anemizante)

  • Tenesmo vesical (no se queda a gusto tras orinar, teniendo necesidad de volver a orinar)

  • Espasmos vesicales o dolor vesical

Tratamientos:

No existe un tratamiento determinante para las cistitis rádicas severas. Aquí expongo varias opciones posibles y que en ocasiones pueden mezclarse o solaparse entre sí:

Intravesicales:

  1. Lavados vesicales con suero fisiológico. Es un tratamiento para lavar la vejiga por dentro y extraer coágulos
  2. Ácido hialurónico intravesical. Repone temporalmente la capa de mucopolisacáridos interna de la vejiga, mejorando su impermeabilidad y estimulando la reposición de colágeno y posteriormente del urotelio.
  3. Aluminio intravesical. Actúa sobre los capilares, produciendo una vasoconstricción, endurecimiento del interior de los capilares, disminuyendo pues la inflamación de la vejiga.
  4. Formolización intravesical. Es muy efectivo pero potencialmente muy tóxico por lo que ha caído prácticamente en desuso.

Sintémicos

  1. Estrógenos conjugados. No se conoce muy bien su mecanismo de acción, pero se cree que modula la respuesta inmunitaria celular. Su bajo coste, escasos efectos secundarios, facilidad de administración y que no compromete otros tratamientos hace que se plantee su uso.
  2. Pentosán polisulfato. Posee un efecto antiinflamatorio y repara la capa de mucopolisacáridos del urotelio. Tiene también escasos efectos secundarios
  3. Ácido aminocaproico oral. Es útil para cortar las hemorragias.
  4. Factor VIIa recombinante. Actúa promoviendo la formación de fibrina en los capilares dañados y actúa sobre las plaquetas. Es útil en pacientes con enfermedades de la coagulación o en casos de hemorragias graves

Físicos

  1. Cámara hiperbárica
  2. Embolización de arterias ilíacas internas
  3. Distensión con balón de Helmsein
  4. Cistectomía, es decir quitar quirúrgicamente la vejiga

Cabe decir que la cistitis rádica en su forma crónica se produce aproximadamente en un 5-10% en mayor o menor grado. Habitualmente con los tratamientos actuales podemos aminorar los síntomas y en un buen porcentaje de pacientes puede resolverse el cuadro.

Imagen de una cistitis rádica vista a través del cistoscopio, donde pueden apreciarse los capilares dilatados o telangiectasias.

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