La relación médico-paciente: una cuestión de confianza 4.86/5 (7)

La relación médico-paciente siempre ha sido una cuestión de confianza, dónde el paciente ha aceptado tácitamente una relación de ayuda por parte del médico ante un problema de salud. Sin embargo, actualmente asistimos a un cambio o transformación en los roles que se adoptan tanto por parte del médico como del paciente. Continuar leyendo “La relación médico-paciente: una cuestión de confianza 4.86/5 (7)

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Un gran reto: La Comunicación Social en Oncología

La comunicación en salud en esta nueva era digital actual supone todo un reto. Y si hablamos de Oncología todavía aún más.  El cáncer es una enfermedad que nos afecta a todos, de un modo directo o indirecto por muchas razones. Es pues esencial crear una atmósfera de normalización frente a él para liberarse de estigmas, prejuicios y sobre todo de una cierta cantidad de dolor emocional que, a mi modo de ver, podría ser evitable.

Durante mis 25 años de ejercicio profesional en el ámbito de la Oncología he observado una evolución positiva en la comunicación oncológica. En mis primeros años de ejercicio, era muy habitual la negación generalizada del conocimiento de la enfermedad. Recuerdo en mis primeras visitas de residente a los familiares detrás del enfermo haciendo gestos para que no dijera la palabra cáncer y “disfrazara” la situación. En otras ocasiones era el propio enfermo el que negaba su enfermedad e incluso algunos profesionales no se atrevían a hablar del diagnóstico de cáncer. Era realmente complicado así justificar los duros tratamientos y sus efectos secundarios. El paciente no podía entender lo que le ocurría y lo peor de todo, no tenía herramientas para afrontarlo. La conspiración del silencio estaba muy presente y sumía al enfermo en una soledad absoluta aunque estuviera rodeado de los suyos.

Actualmente podemos hablar de la palabra cáncer con más libertad y normalidad. Ello es positivo, porque aunque siempre resulte doloroso el impacto diagnóstico, saber a lo que te enfrentas te pone en una mejor situación para afrontarlo y superarlo. La adversidad queramos o no es una parte de la vida, un escalón que te permite subir, crecer y madurar. Por ello, cuando hemos de comunicar malas noticias, el cómo se convierte en algo importante que los profesionales debemos aprender a gestionar bien y darle el protagonismo que merece. Comunicarnos bien con el paciente es clave para la confianza del enfermo en nosotros y si lo conseguimos tenemos mucho ganado en el proceso diagnóstico-terapéutico. Posiblemente un 50% de ganancia, por lo que invertir en comunicación resulta no sólo gratificante, sino también sumamente rentable.

Sin embargo, la información debiera ser transmitida de forma dosificada y adecuarla o adaptarla a las necesidades que cada enfermo tiene. Ariadna González, psicooncóloga, nos da algunas pistas de cómo hacerlo en su último post. El primer día es muy difícil explicar absolutamente todo al enfermo, habida cuenta que en la primera visita con el médico el paciente sólo se queda con el 40% de la información transmitida. El exceso de información puede ser perjudicial y cabe pues allanar el camino e ir explicando poco a poco la enfermedad, los tratamientos y lo que le puede ocurrir. Todo dentro de una realidad y buscando los puntos positivos donde el paciente pueda apoyarse.

En la cultura anglosajona es habitual explicar al enfermo las malas noticias con “pelos y señales”, una práctica llevada a cabo por una creciente necesidad de ejercer una Medicina defensiva. Una práctica, a mi juicio, cruel y con falta de una necesaria sensibilidad por el enfermo. En nuestra cultura esto no suele ser lo habitual a pesar de la gran influencia anglosajona en el actual mundo globalizado. Posiblemente apostamos más por tantear al enfermo antes de abordarle con el diagnóstico y los tratamientos y observar qué información necesita el enfermo en cada momento. Lo verdaderamente importante es transmitir confianza y para ello el paciente necesita percibir un bajo número de situaciones inesperadas. Algo difícil, ya que la Medicina es una ciencia inexacta y pueden ocurrir hechos infrecuentes, pero contar las situaciones o dificultades frecuentes con las que se pueden encontrar conviene explicarlas bien.

Resulta paradójico que en la Medicina actual se trabaje mucho en la comunicación en las situaciones del final de la vida y poco en las demás situaciones, especialmente las que nos parecen algo más “banales” o comunes. Algo no debemos estar haciendo bien si nos damos cuenta de que eso ocurre y deberíamos de algún modo remediarlo con las posibilidades que el mundo digital actual nos ofrece.

Inspirada en la interesante conversación que mantienen Carles Capdevila, conocido periodista, conferenciante y divulgador con su oncólogo médico el Dr Josep Tabernero del Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona sobre estos temas y la experiencia en primera persona de Carles sobre su cáncer colorrectal, me sentí motivada para realizar una conversación en línea con Miguel Ángel De la Cámara y dialogar sobre diferentes aspectos de la Comunicación Social en Oncología, haciendo hincapié en la utilización de las nuevas herramientas de Social Media: blogs, redes sociales, etc.  El resultado está en el siguiente video, donde Miguel y una servidora analizamos la situación actual para buscar la forma de mejorarla.

Si te gusta el video y crees que puede ser un buen punto de partida para seguir trabajando compártelo en tus redes sociales. Gracias.

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La empatía en la relación médico-paciente y viceversa 5/5 (3)

La empatía es una forma de conocimiento y aproximación al otro, un intento de ponerse en el lugar de la otra persona. En la relación médico-paciente es además un valor, una actitud y una habilidad  que ha sido llamada LA QUINTAESENCIA DEL ARTE DE LA MEDICINA.

La actitud empática del médico hacia el paciente hace posible el respeto y la dignidad de la relación médico-paciente. Es importante que el médico se ponga en el lugar del enfermo, en su piel y vea con sus ojos. Como dice Unamuno, hay que estar con el enfermo sin ser el enfermo. La empatía ayuda al médico a imaginar y a comprender lo que el paciente está sintiendo, siendo la mejor forma de sentir lo que nos es común a los seres humanos.

Una relación digna y respetuosa se basa en la aceptación del paciente más allá de lo que éste hace. El paciente debe ser valorado por lo que es, no por lo que hace. El médico debe ser justo sin ser juez. El médico ha de prevenir y curar, no juzgar una actitud moral.

La Medicina en contraste con las Humanidades no sigue un discurso lineal de causa-efecto, sino que pasa de una realidad a la de otros.

Y ¿qué hay que hacer para EMPATIZAR?

  • Lo primero: saludar, presentarse y preguntar al paciente qué le pasa
  • Mostrarse tranquilo
  • Mostrarse cordial y sonreír con sinceridad
  • Practicar una escucha activa
  • Mostrar sentido de la responsabilidad
  • Estar atentos a las inquietudes de los pacientes y entender su personalidad
  • Hablar lo necesario y explicarse de un modo inteligible, huyendo de los tecnicismos
  • Llamar al paciente por su nombre
  • Valorar con el diálogo lo que quiere y lo que no quiere saber el paciente sobre su enfermedad
  • Aplicar la regla de las tres “C”:
    • Comunicación
    • Comprensión
    • Confianza
  • La relación médico paciente debe basarse en:
    • La integridad
    • La ecuanimidad
    • El respeto a la persona

Para qué la verdadera empatía surja de un modo fluido y natural es importante ver al paciente como un TODO. El trastorno que padezca lo hemos de entender como una parte de él y que produce una implicación personal. Se ha de huir de una relación paternalista y buscar una relación de COOPERACIÓN bidireccional.

Las cualidades más valoradas por los pacientes sobre su médico son:

  • Vocación
  • Respeto humano
  • Capacidad de ayuda
  • Capacidad de autocrítica
  • Infundir confianza y seguridad
  • Talento y arte médico
  • Comprensión y tolerancia

Hasta aquí estamos todos de acuerdo en que nuestra posición como médicos debe ser empática y hay mucho escrito sobre el tema e unnumerables artículos y referencias sobre el mismo. Pero de lo que no se habla prácticamente o yo no he sabido encontrar son referencias sobre la relación INVERSA, es decir, la empatía del paciente hacia el médico. Amalia Arce en su blog “Diario de una mamá Pediatra” comentaba tras una mala guardia:  

“Y es que hay días en los que se juntan unos cuantos pacientes poco educados, o poco empáticos y se te arruina la tarde. Porque es cierto que muchos echáis de menos la empatía de los médicos con los pacientes, y es cierto que nosotros tenemos que esforzarnos más. Porque es nuestro deber y porque el que está enfermo sufre y es normal que tenga peor humor. Pero a veces se echa de menos la empatía del paciente hacia nosotros, que al fin y al cabo somos trabajadores como los demás, con nuestras miserias y nuestros cansancios, con nuestros problemas y nuestras preocupaciones”. 

Salvador Casado en su pestaña “Nuevo compromiso Médico-Paciente” de su blog también hace referencia a esa empatía o relación que el paciente debe mostrar para y con el médico con estos apuntes:

Usted, como paciente adscrito a la población que atiendo, se compromete a:

 
  1. Autorresponsabilizarse de su salud.
  2. Usar del mejor modo posible los servicios sanitarios y el tiempo de su médico.
  3. Preparar sus consultas presenciales
  4. Ayudar a sacar las tareas burocráticas fuera de la consulta de su médico de familia.
  5. Velar por su derecho a una sanidad pública de calidad

Hace pocos días un colega comentaba una anécdota de una paciente en quirófano. Llevó hasta allí la portada recortada del “Interviu” con una conocida modelo en “top less” para que el cirujano la fuera viendo mientras la operaba y así le dejara los pechos como ella quería durante la intervención. Pueden reirse, pero es verídico. Los niveles de exigencia de algunos pacientes pueden llegar a situaciones esperpénticas como la que he comentado.

Quizás como radioncóloga pocas veces me encuentro a pacientes con poca empatía, pues reconozco que estoy ante una enfermedad que mueve mucha sensibilidad por parte del paciente y éste suele comportarse de un modo colaborador. Lo que sí veo es cada vez más exigencias del paciente hacia el médico, más solicitud de medicalización de situaciones que podrían solucionarse sin medicinas y en ocasiones poca paciencia en la sala de espera. El paciente debería entender que un médico no es un Dios, sino una persona, que hay muchas medicinas o pruebas médicas que no van a resolver todos sus problemas y que tener paciencia va inherente a la palabra “paciente”. En la consulta dispongo de un tiempo relativamente corto calculado para cada paciente. En ocasiones hay situaciones que requieren más escucha activa, consuelo, explicaciones y por lo tanto demandan tiempo que yo ofrezco cuando lo creo necesario. Ello puede hacer que los pacientes que van por detrás se retrasen de la hora de su cita. Muchos se quejan y yo siempre les digo que hay que ser solidarios pues hoy le ha tocado más tiempo al paciente que iba delante, pero mañana puede ser que él lo necesite y estoy convencida que no les gustaría que les “ventilara” en 10 minutos. También a nosotros nos facilita mucho el trabajo cuando nos encontramos ante un paciente educado, colaborador, paciente, responsable y solidario. Lo llamamos un BUEN PACIENTE.

Les dejo con un video que me parece perfecto para la ocasión y que lo encontré en otro maravilloso blog de Mª José Alonso “Dermatología y más cosas” titulado: “Empathy: The Human Connection to Patient Care” (Empatía: La conexión humana con el cuidado del paciente). Espero que les guste.

TRADUCCIÓN: 

¿Podría un milagro más grande tener lugar en nosotros para mirar a través de los ojos de otros por un instante? 

Henry David Thoreau.
Ha estado temiendo esta cita 

Miedo a esperar demasiado tiempo
La cirugía de su mujer fue bien
Se va a casa a descansar
Día 29
Esperando un nuevo corazón 

Hijo de 19 años de edad en la UVI
No entendemos completamente
Demasiado impresionada para comprender las opciones de tratamiento
Esperar 3 horas
Mi marido tiene una enfermedad terminal
Visita a Papá por última vez
Celebrando 25 años de aniversario de boda
La mujer tenía un derrame cerebral
Preocupado por la forma en que se hará cargo de ella 

Recientemente divorciada
Acaba de enterarse de que va a ser papá
La hija se casa el sábado
Decidido a estar allí
Preocupado por cómo va a pagar todo esto
Mañana primeras vacaciones desde hace años
A 7000 millas de su casa
Casi al final de un turno de 12 horas
7 años libre de cáncer
Esperando a tenerla en brazos hoy

 Se vio “algo” en su mamografía
Acaba de firmar “No Resucitar” 

Siempre quiso un hijo propio
Oídos mejores
Oídos mejores¡Por fin!
Accidente de coche hace 6 meses
El dolor no desaparece
El tumor fue beningno
El tumor era maligno
Si pudieras estar en los zapatos de otra persona …
Escucha lo que escuchan
Ve lo que ven
Siente lo que sienten
¿Los tratarías de forma diferente?

TEXTO ORIGINAL

Could a greater miracle take place than for us to look through each other’s eyes for an instant?

Henry David Thoreau.
Has been dreading this appointment
Fears he waited too long
Wife’s surgery went well
Going home to rest
Day 29
Waiting for a new heart
19 year-old son on life support
Doesn´t completely understand
Too shocked to comprenhend treatment options
Waiting 3 hours
Husband is terminally ill
Visiting Dad for last time
Celebrating 25 years wedding anniversary
Wife had stroke
Worried how he will take care of her
Recently divorced
Just found out he’s going to be dad
Daughter is getting married on Saturday
Determined to be there
Worried how he will pay for this
Tomorrow first vacation for years
7000 miles from home
Nearing the end of a 12 hour shift
7 years cancer free
Hopping to hold her today
They saw “something” on her mammogram
Just signed DNR (Do Not Resucitate)
Always wanted a child of her own
Ears all better
Ears all better. Finally!
Car accident 6 months ago
Pain won’t go away
Tumor was beningn
Tumor was malignant
If you could stand in someone else’s shoes…
Hear what they hear
See what they see
Feel what they feel
Would you treat them differently?

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El valor de una sonrisa

He titulado así este “post” pues vivimos tiempos de pesimismo, malas noticias, fatalidades, desconfianza en todo lo que nos rodea, etc. Es como si nos encontráramos en un oscuro pozo del que no encontramos una manera clara de salir. Podemos elegir seguir en nuestro “pozo” particular o salir de él. Una bonita forma de empezar es SONRIENDO. Por simple que parezca, sonreir produce un efecto multiplicativo muy positivo a los que nos rodean, incluso cuando las ganas de sonreir están bajo mínimos. Imaginemos por ejemplo la situación cuando vemos a un niño pequeño haciendo una travesura. ¡Qué fácil resulta que salga esa sonrisa!

Con la sonrisa favorecemos la EMPATÍA de nuestro interlocutor. La comunicación se hace más agradable, más fluida. Si a ello añadimos otros ingredientes como el RESPETO y el PONER EN VALOR al otro, la sensación de bienestar está servida. Por ello invito a todos, a pacientes y a médicos que hagan el esfuerzo por sonreirse mutuamente aunque sea sólo como gesto de cordialidad.

Elsa Punset, en su libro “Una mochila para el Universo” dice cosas curiosas acerca de la sonrisa:
“Hay un gesto que resulta tremendamente atractivo para conectar con los demás: los científicos lo llaman sonrisa “cálida o verdadera” o sonrisa de Duchenne“. Hay estudios que han comprobado que las personas que sonrien así tienen generalmente vidas afectivas y profesionales más felices. ¿Qué distingue una sonrisa cálida o verdadera de una sonrisa más forzada o mecánica? La sonrisa de Duchenne involucra los músculos de los ojos. Las personas que sonrien así lo hacen con toda la cara y resultan tremendamente atractivas.

En 1960, los psicólogos Dacher Keltner y Lee Anne Harker, de la Universidad de California, estudiaron 141 fotografías de alumnos de fin de curso de una escuela, Los psicólogos analizaron que en torno a la mitad de los alumnos sonreían con una sonrisa de Duchenne (la otra mitad lo hacía mecánicamente). Se pusieron en contacto con los alumnos cuando éstos cumplieron 27, 43 y 52 años, y les preguntaron acerca de su matrimonio y su satisfacción con la vida. El estudio mostró que las mujeres con sonrisa de Duchenne tenían más posibilidades de seguir casadas y de experimentar un mayor bienestar personal, y estos resultados fueron consistentes durante un seguimiento de 30 años. Comprobaron si estos resultados tenían que ver con la apariencia física de las mujeres, pero encontraron que la satisfacción marital o vital no tenía que ver con el atractivo físico. El hábito de sonreir genuinamente podría contribuir a una mayor felicidad y a un mejor ajuste vital.

Compara una sonrisa auténtica con las sonrisas forzadas, por ejemplo, algunos profesionales que atienden al público y sonrien mecánicamente como las azafatas.

Tendemos a confiar automáticamente en las personas que sonrien con la sonrisa de Duchenne, porque la sensación que transmiten es de ser auténticos y tener emociones transparentes. Es difícil fingir una sonrisa verdadera, pero un truco si estás nervioso y necesitas ayuda es pensar en algo que te mueve de verdad y sonreir pensando en eso. Resulta mucho más atractivo para tu interlocutor. Lo bueno es llegar a sentir esa calidez, esa alegría de vivir y sale por los ojos de forma natural, habitual… Estos son los pequeños trucos que nos ayudan a recordar la importancia de lograr sentirnos bien por dentro, para poder mostrarlo y compartirlo con los demás.”
Aquí os muestro un cortometraje titulado “VALIDATION” con subtítulos en español. Nos invita a reflexionar sobre el valor de la sonrisa y su enorme poder en nuestra vida cotidiana, así como el reconocimiento de nuestro talento y nuestros valores para sacar lo mejor de nosotros mismos. Una buena lección para fomentar por ejemplo la relación médico-paciente, tan maltrecha en algunos momentos.



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