El amor es…(¡Mierda!, tengo cáncer) 5/5 (1)

La Dra Elana Miller escribe en Zen Psiquiatría. Ella es una psiquiatra apasionada en la integración de la medicina occidental con la filosofía oriental para ayudar a las personas a vivir vidas más plenas y felices.

Me he tomado la libertad de hacer una traducción libre del artículo del Huffington Post en su sección “Generation Why” titulado: Love is…(Holy shit, I Have Cancer), que traducido sería “El amor es…(¡Mierda!, Tengo cáncer). Me parece un testimonio de una médico y paciente de cáncer francamente bonito, positivo y esperanzador. Creo que merece la pena ser leído en toda su extensión.

La semana pasada escribí acerca de cómo nuestro mundo está regido por el amor, y esta semana las circunstancias conspiraron para mostrarme lo cierto que es en realidad.

Amor es cuando hace una semana voy a la sala de urgencias de la UCLA (Universidad de California), donde trabajo, por una tos y una sensación de que “algo no va bien”, y aunque mis molestias eran leves, me llevaron bien y fui tratada con respeto.


Amor es cuando la radiografía de tórax sobreviene con algunos hallazgos anormales, y en la sala de urgencias me señalan una masa difusa en el pecho y acumulaciones de líquido alrededor de mis pulmones. “Podría no ser nada “, me dicen, ” pero tenemos que hacer una TAC en este momento”.  

(Mi TAC con contraste, vista sagital .’A’ es el frente, P’ es la parte posterior, y el punto luminoso en el centro es el corazón)


Amor es cuando la TAC viene de vuelta, y el médico que me asiste, con suavidad , se sienta en la camilla junto a mí y me pregunta si me gustaría leerlo con él. Él dice que no es un radiólogo, pero sabe que yo quisiera ver los resultados tan pronto como sea posible.


Señala las colecciones líquidas (llamadas derrame pleural) y algunas notas de los ganglios agrandados. Luego se señala una gran masa en mi anterior del tórax que mide 18x11x7 centímetros.


Yo le pregunto: “¿Esto es malo verdad? Es linfoma, ¿no es así ?” Dice que no me puede decir a ciencia cierta, que voy a necesitar una biopsia lo antes posible. Me pongo a llorar. Le digo que esto no era lo que yo esperaba cuando llegué a urgencias. Me pregunta si hay alguien a quien necesite llamar, y yo le digo que mi teléfono móvil no tiene cobertura allí. Él me ofrece su teléfono.


Amor es cuando mi amiga Marya viene a urgencias para estar conmigo y luego compartir un poco de té en Starbucks cuando me han dado de alta, a pesar de que es medianoche y ella es una residente de anestesiología que probablemente se tenía que levantar a las 6 de la mañana del día siguiente.


Amor es cuando voy a casa y me despierto en mitad de la noche con la sangre coagulada, un dolor punzante en el brazo, y el pánico de que el tumor esté ocluyendo un vaso sanguíneo o un nervio, gritando a mi novio para que llamara al 911. Le oigo sollozar en el teléfono y le digo que pare porque es demasiado duro para mí verle tan asustado. Él me grita : ¡Yo no puedo perderte!


Amor es cuando me voy de nuevo a la sala de urgencias y aunque ellos no pueden saber lo que causó el dolor, agilizan mi biopsia y me ingresan en el hospital.


Amor es cuando estoy dada de alta de nuevo, pero otra residente de UCLA, Becky, que se está especializando en Hematología Clínica y que conocí en la Facultad de Medicina, se entera de mi caso. Ella me hizo llamarla aquella noche, y movió montañas para que me ingresaran en el hospital a la mañana siguiente en el Servicio de Oncohematología para el diagnóstico y el tratamiento.


Ella envía correos electrónicos a los jefes de Medicina Interna, a los residentes de Urgencias y a todos los especialistas de Hemato-Oncología de la UCLA para arreglar mi admisión y acelerar las pruebas. A pesar de que hay una semana de espera para conseguir una exploración PET, me consigue una para el día siguiente. Mi biopsia de médula ósea se realiza justo después. Todos los residentes, compañeros, y asistentes con los que hablo me dicen que Becky les envió un correo electrónico pidiéndoles una atención especial para mí. Ni siquiera la conozco bien, pero podría haberme salvado la vida.


Amor es cuando tantos amigos y colegas me visitan que estoy rápidamente apodaron “La paciente más popular del hospital”.


Amor es cuando mi novio, Peter, no ha dejado de estar a mi lado ni una sola noche y se ha sido dormir en una minicama hinchable, a pesar de que él es muy alto y por lo general se queja por dormir en una cama algo más pequeña que una “California King” (cama grande de matrimonio).

(Peter al lado de mi cama)

Amor es cuando mis padres vuelan de inmediato a Los Ángeles desde el Área de la Bahía para estar conmigo en el hospital. Mi madre, una patóloga, llama al laboratorio directamente para leer los cristales con el patólogo que está a cargo de mi caso.

Amor es cuando casi todos los médicos asistentes de Oncología, que trabajan en la UCLA vienen a visitarme y estar al tanto, a pesar de que no es parte de trabajo y no están oficialmente al cargo de mi caso.


Amor es cuando cada persona del “staff” del hospital, desde la enfermería, a cualquier otro personal no sanitario, me tratan con amabilidad y compasión. 

(Mi quimioterapia)

Amor es cuando me dan la noticia de que la biopsia no es un linfoma de Hodgkin o linfoma difuso de células B como yo esperaba, que es un tipo más raro, más difícil de tratar, un tipo de cáncer llamado linfoma linfoblástico agudo de células T. Se ha propagado a las paredes de los pulmones y a varios grupos de ganglios linfáticos, por lo que estoy en un estadio IV. Se requerirán entre 6-8 meses de quimioterapia intensiva en el hospital, y hasta dos años y medio de quimioterapia de mantenimiento intensivo después de eso.

A diferencia de los regímenes de quimioterapia para el linfoma clásico o el de células B, éste me hará infértil por destruir mis ovarios. El oncólogo tenía una paciente que tuvo mellizos después de esta quimioterapia, pero eso era una rara excepción. Podría estar en el hospital durante el próximo mes si tengo neutropenia (un sistema inmunitario debilitado) por el tratamiento.


El oncólogo se está casi una hora con mi familia y conmigo para hablar sobre el diagnóstico y plan de tratamiento, a pesar de que yo le hago las mismas preguntas una y otra vez porque mi mente está muy abrumada.


Amor es cuando me dan la opción de esperar dos semanas para comenzar la quimioterapia para hacer una vitrificación de óvulos para preservar mi fertilidad. Pero me dicen que todo el tumor probablemente creció en sólo 6 semanas, así que esto podría ser muy peligroso ya que el cáncer ocluye mis vasos sanguíneos y los pulmones, por lo que es difícil para mí respirar. Mi novio me abraza y me pide que no me espere. Me dice: “Es como poner la máscara de oxígeno a ti primero. Te necesito más de lo que necesito a nuestro futuro hijo”.


Amor es cuando al día siguiente, cuando me visita el compañero de oncohematología, empiezo a llorar porque nunca voy a ser capaz de tener hijos. Se sienta a mi lado en la cama del hospital, sostiene mi mano, y con lágrimas en los ojos, me dice, “Nada es al 100% “


Amor es cuando ese día, yo decido elegir el curso de mi enfermedad. Escribo en un pedazo de papel, que tengo el linfoma linfoblástico agudo de células T. Esto es lo que sé que es verdad.

  1. No voy a estar en neutropénicos y seré dada de alta del hospital a finales de la semana. 
  2. La biopsia de médula ósea será negativa.
  3. Mi cáncer responderá tan rápidamente a la quimioterapia que sólo voy a necesitar los 6-8 meses de quimioterapia intensiva, y no los 2 años y medio de la quimioterapia de mantenimiento.
  4. Voy a ser una entre mil que resulta fértil después de esta quimioterapia y tendré un hijo.

(Mi nuevo corte de pelo)
 

Amor es cuando, sabiendo que mi pelo largo pronto caerá , decido tener un estilista que acude al hospital para cortarme el pelo de forma preventiva para que pueda ser utilizado para una peluca. Llega el domingo por la noche, después de un día completo de trabajo, la noche antes de que él se supone que salir de la ciudad para las vacaciones de invierno. Él me da un corte de pelo impresionante. Se niega a aceptar cualquier pago.
 

Amor es cuando mi ex-compañera de habitación y mejor amiga de la Facultad de Medicina, Julie, ofrece a cortarse el pelo largo y castaño en solidaridad, y como contribución a mi peluca.
 

Amor es cuando al día siguiente me dan los resultados de que mi biopsia de médula ósea es negativa, y que no se ha leucemizado mi linfoma.
 

Amor es cuando, al día siguiente, mis análisis sanguíneos son tan buenos que me dicen que podría salir de aquí el viernes.

Amor es cuando un evento tan trágico me ha mostrado la cantidad de gente que tiene interés en mí profundamente y me sostiene en sus corazones, mostrando su preocupación a través de visitas, llamadas telefónicas, textos, correos electrónicos, mensajes a través de la familia, y regalos de corazón. Por ignorancia, no me había dado cuenta antes de que esto era cierto.

 (Yo pasando el tiempo con mis amigos en la habitación del hospital. No es tan malo, ¿verdad?)

Amor es cuando siento un deseo urgente de ponerme bien para que yo pueda seguir haciendo el trabajo que estoy destinada a hacer, aquí en este blog y en mis relaciones con los pacientes, la promoción de una imagen positiva e integradora de la psiquiatría, un campo que me preocupa mucho. Voy a estar bien para mí, pero estaré bien para ti, también.

Amor es cuando me doy cuenta de mi pasión por la vida supera con creces el miedo a la enfermedad o a su tratamiento.


Amor es cuando sé que este tipo de cáncer me hará daño, y va a hacer que me enferme, pero no me va a matar.  

El amor es demasiado fuerte como para no vivir.

Estoy aquí por amor.

Les dejo con un video de Gabrielle Alpin: The Power of Love (El Poder del Amor)

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Cineterapia oncológica: Hazme reír (“Funny People”) EEUU. Judd Apatow. 2009.

“Hazme reír” (Funny People, en inglés) trata de la vida de George Simmons (interpretado por Adam Sandler) un exitoso actor de películas cómicas quien tiene como hobby intervenir en monólogos al modo del “Club de la Comedia”. Aquí conocerá a un buen participante que influirá mucho a lo largo de toda la trama llamado Ira (interpretado por Seth Rogen). Ira trabaja como charcutero en un delicatessen y está un poco perdido en cuanto al rumbo que debe llevar su vida. George es diagnosticado de una leucemia mieloide aguda, con una esperanza de vida de un año según los médicos que aparecen en la película. Una noche, George y Ira actúan en un show en el mismo club y George toma nota de Ira. George finalmente decide contratar a Ira para que sea su asistente personal, iniciándose una extraña y especial amistad.
Dado el mal pronóstico que tiene, se le ofrece entrar en un ensayo clínico y probar un tratamiento que está en fase experimental. La película no ahonda en el proceso de la enfermedad y actúa un poco de telón de fondo de toda la trama, haciendo que el protagonista inicie un camino tortuoso y extraño, pues no se convierte en mejor persona. Lo que si logra la enfermedad es hacerle consciente de que a pesar de su popularidad, de estar todo el día contando chistes, haciendo reir a los demás y de tener mucho dinero, está sumido en una insoportable soledad que trata de mitigar como sabe o puede.
Los protagonistas son cómicos y como tales se ven en la obligación de hacer reir a los demás. Por muy tristes o amargados que se sientan deben ser o parecer graciosos. Se establece aquí una gran paradoja, pues ellos quieren y desean que los demás se rían. Cobran por ello, y viven la risa como algo vocacional. Se habla del día a día de esos monologistas profesionales que tanto prestigio y con renombre, de sus capacidades, de sus miserias, de cómo entretejen esos chistes que parecen espontáneos pero están muy estudiados y preparados. Algunas veces incluso se copian unos a otros o confiesan tener miedo escénico. El ingenio que hay detrás de un cómico es siempre muy grande, pues hacer reír es a veces tremendamente complicado.
George sufre sin embargo una transformación e intenta reencontrarse con su pasado: habla con su hermana con la que se había distanciado, con “amigos” e incluso con una antigua novia que ahora está casada y tiene dos hijas con la que trata de recuperar. Se da cuenta de sus errores y trata de rectificar sin mucha fortuna.
El filme acaba bien, pues el protagonista contra todo pronóstico consigue una remisión completa de la enfermedad. Su hematólogo encarnado en un “melenas rubio” con fuerte acento extranjero le da la buena noticia, explicándole que sólo había un 8% de posibilidades de remisión con ese tratamiento y él ha sido afortunado por encontrarse en ese porcentaje.
Una película en definitiva con luces y sombras. Sin ser una gran película consigue hacernos reflexionar sobre la levedad de la vida.

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Rose, un magazine diferente

Gracias a las redes sociales he encontrado gran cantidad de información complementaria que puede ser muy útil para pacientes. Entre esa información me encontré con un magazine diferente, pensado en principio para el público femenino que está atravesando por un proceso oncológico, sea como espectadora o en primera persona. El magazine en cuestión se llama Revista Rose, está dirigido y fundado por Valérie Dana siguiendo la línea de su homónima “Rose Magazine” en Francia  (2011)
Según la propia Valérie “la sociedad todavía tiene mucho que aprender y que cambiar”; una transformación en la que se ha involucrado de lleno con la creación de la Revista Rose. El objetivo de sus páginas es “dar a conocer la enfermedad” a través de especialistas, familiares y pacientes, algo que, en opinión de Valérie Dana, “no se puede hacer cuando uno entra en internet”. La directora aclara que la publicación es “exactamente igual que una revista femenina, salvo que el dosier central se centra en la parte médica y, obviamente, en el cáncer”
La revista está disponible en la red de Hospitales Públicos de la Comunidad de Madrid, en Hospitales privados y en PDF en la web de la revista: www.revistarose.es, que próximamente incluirá nuevos contenidos actualizados periódicamente. Merece la pena que le echen un vistazo a la publicación. Les dejo con su presentación “on line”:

Quién soy…

Hola, soy Revista Rose, la primera revista femenina, en lengua española, creada principalmente para las mujeres pacientes de cáncer, pero también para reunir y dar voz a todos los que personal y profesionalmente les dan apoyo a todos los niveles: emocional, médico, estético, psicológico…
Cada seis meses, mis 132 páginas estarán llenas de feminidad y espíritu positivo: glamour, belleza, entrevistas, moda, testimonios, viajes, actualidad… Porque, desde Rose, quiero dar, en definitiva, un mensaje de vida y optimismo.

De dónde vengo…
De mi hermana mayor, Rose Magazine -la edición francesa-, he aprendido a crear en el día a día de la enfermedad un clima de confianza y superación, hablando siempre en clave femenina de las experiencias de las pacientes, y aportando testimonios llenos de cercanía y humanidad de médicos y profesionales de otras disciplinas que les ayudan a reducir al mínimo los efectos de los tratamientos.

Hacia dónde voy…
Con la pasión de mi directora, Valérie Dana, y la colaboración de un equipo que ha derrochado generosidad, trabajo y profesionalidad de manera totalmente altruista, el primer número de mi edición en papel estará disponible desde este mes en la red de hospitales públicos de la Comunidad de Madrid, en hospitales privados y en diferentes centros especializados que contribuyen a la recuperación de las pacientes.
Por ello, mientras terminamos de construir nuestra edición digital, en la que también incluiremos contenidos actualizados en diversas secciones, y con la ilusión de que nuestro segundo número impreso llegue a toda España, os dejamos en PDF el primer número de Revista Rose.

Esperamos que lo disfrutéis.

Gracias por vuestro interés.

Si hojeáis la revista en las páginas 55 y 56 hay sendas entrevistas a dos compañeros míos, el Dr Felipe Calvo y la Dra Elia del Cerro. Me hace especialmente ilusión pues no es frecuente encontrar publicaciones de este tipo donde se hable de la Oncología Radioterápica y me parece excelente que salga a la luz en esta bonita revista.

Les dejo con este video del IX Congreso de ANIS (Asociación Nacional de Informadores de la Salud) en que en los tres primeros minutos del mismo se explica cómo es la revista.

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Cineterapia oncológica: La Fuente de la Vida (“The Fountain”) EEUU. Darren Aronofsky. 2006 4.5/5 (2)

La Fuente de la Vida (título original en inglés “The Fountain”) es una película que mezcla ciencia ficción, fantasía y drama, dirigida por Darren Aronofsky, con Hugh Jackman y Rachel Weisz en los papeles principales. La Fuente de la Vida profundiza en temas como el amor, la enfermedad y la muerte mediante un rico lenguaje visual donde abundan las escenas poéticas que se combinan durante todo el filme con una elegante banda sonora compuesta por Clint Mansell.

La película sigue el curso de tres narraciones entrelazadas, que tienen lugar en distintos espacios temporales: el siglo XXI, la era de la conquista española de América y un mundo futurista.

Primera narración en el siglo XXI: El científico

El investigador básico, oncólogo y cirujano experimental Tommy Creo (muy bien interpretado Hugh Jackman) intenta hacer retroceder los tumores cerebrales de un mono a través de los ensayos con animales. Su trabajo está motivado por su esposa enferma de un tumor cerebral llamada Izzi (encarnado en Rachel Weisz). Cuando él y su equipo fracasan con las pruebas en un mono llamado Donovan, Tommy desesperadamente rompe el protocolo médico y prueba usar un compuesto derivado de un extraño árbol de Guatemala. En un primer momento, el fármaco no detiene el crecimiento del tumor, pero sorprendentemente rejuvenece a Donovan, mejora de sus heridas y sus capacidades cognitivas. Posteriormente consigue la curación del mono.

Cuando Tommy regresa a casa, Izzi, su esposa, le señala una nebulosa brillante y la describe como Xibalba, el inframundo maya al cual viajan todas las almas cuando mueren. También le muestra a Tommy un libro que está escribiendo, que se sitúa en la conquista española de América, titulado The Fountain (La Fuente). Cuando Izzi se va a dormir, Tommy lee el libro y se queda dormido. Al despertar, se entera que Izzi ha ido al museo. La encuentra allí, y ella le explica la historia de la creación de los mayas: le cuenta de como el primer creador del mundo se sacrificó a sí mismo para dar vida a todos los seres del mundo. Unos minutos después, ella se derrumba y Tommy le lleva al hospital. Cuando Izzi está en el hospital le dice a su marido que ya no le teme a la muerte. Él no acepta esto y regresa a su laboratorio a seguir trabajando desesperadamente para encontrar una cura para el tumor cerebral de Izzi.

En una de las escenas, Izzi entra en paro cardíaco (presenta una fibrilación ventricular) y los enfermeros obligan a Tommy a abandonar la habitación. En ese momento la doctora Lillian Guzetti (interpretada por Ellen Burstyn) le comunica que el tumor de Donovan se está reduciendo. Tommy en un ataque de locura y desesperación entra en la habitación compruebando que las maniobras de resucitación han sido inútiles. En el funeral de Izzi, Tommy le dice enajenado por el dolor a la doctora Guzetti: La muerte es una enfermedad como cualquier otra, hay una cura. Y yo la encontraré.

Segunda narración en el siglo XVI: El Inquisidor 

Durante el siglo XVI en España, el Gran Inquisidor, Silecio (Stephen McHattie) sataniza a la Reina de los españoles, Isabel la Católica (Rachel Weisz) como una hereje. El Inquisidor, poco a poco va conquistando territorios de la Península Ibérica como parte de su plan para tener a España bajo su poder, causando la muerte a los seguidores de la reina a lo largo del camino. Tomás (Hugh Jackman), un soldado al servicio de Isabel, conspira para asesinar a Silecio, sólo para ser detenido por un subordinado, el capitán Ariel (Cliff Curtis), que trae un mensaje urgente de la Reina. Volviendo a la corte de Isabel, Tomás tiene la misión de encontrar el Árbol de la Vida en Nueva España (Guatemala), el cual está descrito en el Génesis. La ubicación del “Árbol de la Vida” se revela en un mapa oculto, y está representada por una daga maya robada por el Padre Avila (Mark Margolis) cuya orden franciscana respalda a la Reina.

Tomás viaja al Nuevo Mundo con los conquistadores y los compañeros del Padre Ávila para encontrar el “Árbol de la Vida”. A medida que la búsqueda se prolonga y las dificultades se multiplican, algunos de los hombres deciden organizar un motín. Tomás restablece el orden matando a los cabecillas, una vez que el Padre Avila revela que han llegado a su destino. Cuando Tomás y sus hombres se acercan a la pirámide, en cuya cima se encuentra el “Árbol de la Vida”, los guerreros mayas les atacan. Dos soldados que huían mueren inmediatamente, pero Tomás es capturado por los guerreros que le fuerzan a subir a la pirámide. Cuando llegan a la cima del templo, Tomás es apuñalado en el abdomen por un sacerdote maya que lo estaba esperando. 

Tercera narración futurista: El astronauta

El astronauta, Tom (Hugh Jackman), viaja hacia una nebulosa dorada en una nave espacial esférica que también alberga el “Árbol de la Vida”. Tom medita y realiza prácticas de Tai Chi, pero es atormentado por las visiones de Izzi (Rachel Weisz). Él se concentra en llegar a la nebulosa, asegurando al “Árbol de la Vida” que renacerá en la llegada. Pero a pesar de sus garantías, el árbol muere. Izzi atormenta a Tom en una visión y le alienta insistentemente a que termine de escribir su libro: The Fountain. Tom se enfrenta a su miedo, a la muerte, y acepta morir, lo que le permite finalmente escribir el libro y terminarlo. 

Final de las tres narraciones:

En lugar de matarlo, el sacerdote identifica a Tomás como el “Primer Padre”, la deidad que se autosacrificó para crear el mundo. El sacerdote, a su vez, se presenta a sí mismo como un sacrificio, y Tomás le abre una herida en su garganta. Luego pasa a través de una puerta y encuentra el “Árbol de la Vida”. Perfora el tronco con la daga maya, la savia se derrama en el suelo y una pequeña planta crece y florece en el lugar que cayó la daga. Tomando esto como una señal de rejuvenecimiento, Tomas aplica la savia a su herida abdominal y se sana. A continuación, bebe desesperadamente la savia acabando derrumbado con hojas y flores que llenan su cuerpo y es finalmente enterrado junto al “Árbol de la Vida”.

En el futuro se muestra a Tom pasando por el corazón de la nebulosa Xibalba y consigue quedarse en paz con el pensamiento de su muerte inminente, la estrella explota y el árbol florece una vez más.

En el mundo real se muestra a Tommy plantando una semilla del árbol sobre la tumba de Izzi simbolizando así la resurrección de la vida a través de la muerte.

La Fuente de la Vida es una película sorprendente, bonita, con grandes dosis de fantasía llevada incluso al estado de surrealismo. Sus escenas de realidad son tremendamente desgarradoras y auténticas. La escenografía épica ha sido muy bien trabajada. El trabajo interpretativo, el vestuario, los efectos especiales y la banda sonora son exquisitos.

Se refleja una vez más cómo la paciente acepta antes su propia muerte que los que le rodean siendo ella quien consuela a los que se quedan. Para mi, uno de los momentos más impresionantes es ver cómo ese investigador incansable que está a punto de tener en su mano la llave para curar a su mujer,  se llena de rabia e ira por la impotencia que siente de haberle fallado estando tan cerca. Se muestra así el lado humano e irracional que puede tener incluso un profesional sanitario cuando es atravesado por el dolor en primera persona. 

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¿Qué desearía que le dijeran si tuviera cáncer?

Esta es una pregunta que muchas veces me he planteado y creo reconocer algunas de sus respuestas. Sin embargo, el hecho de atravesar esta situación en primera persona probablemente ayude a ver con más claridad si cabe esos consejos que deberían darse en el momento diagnóstico. Por ello me ha parecido útil exponer aquí el magnífico testimonio traducido de un artículo de Jeff Tomczek, titulado “The Things I Wish I Were Told When I Was Diagnosed With Cancer” (“Las cosas que desearía que me hubiesen contado cuando fui diagnosticado de cáncer”)
Sus relaciones están a punto de cambiar. Todas ellas. Algunas de ellas se harán más fuertes. Es probable que no esté con la gente que esperaba. Las personas que desean llevar esto bien, podrían no ser capaces debido a un buen puñado de razones. Algunas de esas razones serán egoístas. Otras serán totalmente inocentes y circunstanciales. Todas ellas serán perdonables porque nadie tiene previsto el diagnóstico de un cáncer. Llevar la situación con amargura o enojo no ayudará a la recuperación. Luchar para que cualquiera pueda seguir con usted no le va a curar. Los que pueden, lo harán. 
Le dirán que debe tener más energía de que la que muestra. Debe convencerse de que tiene un objetivo, que debe ser capaz de sobrellevar esto y que no necesita a nadie. Usted se quedará sin combustible. Su cuerpo va a cambiar primero y su mente le seguirá después. Usted no va a perder su razón, sus recuerdos o su sensibilidad. Todo va a volver. Pero, usted será diferente. Usted nunca va a tener el mismo sentido de sí mismo. Usted debe aceptar esto. Su madurez era probablemente muy grande. Su yo transformado será aún mejor. Entréguese a lo que está sucediendo y confíe. 
Usted va a sentir miedo. Incluso si usted es normalmente terco, confiado y aparentemente invencible, tendrá finalmente que admitir que tiene miedo de algo. El cáncer es un mal aterrador y muy confuso. El desconocimiento le comerá por dentro, más que la propia enfermedad. Usted necesitará distracciones. La música y dormir probablemente serán los recursos más útiles. La lectura será difícil. Así que ver la televisión, ir al cine, conversar, escribir son básicamente ese algo más. Lo llaman “quimio-cerebro” por una razón. Se sentirá ocasionalmente normal. Sólo un nuevo tipo de normalidad. Cuando sienta miedo déjese apoyar en los que le rodeen. Llore. Sea vulnerable. Usted es vulnerable. Ya habrá tiempo para la fortaleza, pero nunca admitir debilidad le harán que sus ganas por remontar y su condición empeore. Deje salir todo. Grite si es necesario. Cante cuando se sienta a la altura. Solloce incontrolablemente. Pida disculpas por sus cambios de humor. Los tratamientos y las prescripciones serán a menudo la causa de ellos. Las personas que le quieren lo entenderán. 
Las personas que le quieren estarán tan asustadas como usted. Probablemente más. Estarán preocupados incluso cuando estén sonriendo. Ellos asumen que usted tiene más dolor del que tiene. Estarán pensando que la muerte y se estarán preparando para la vida sin usted. Van a ir a través de un proceso que nunca se va a entender, como ellos nunca van a entender el proceso por el que usted está pasando. Deje que lo procesen. Perdónelos, cuando ellos no le entiendan. Ejercite la paciencia cuando pueda. Sepa que quienes estén hechos para esto, estarán allí cuando llegue al otro lado y será capaz de reírse juntos de nuevo. Van a llorar juntos también. Luego le pondrán en un lugar donde acabará de vivir en el mundo de nuevo juntos y será cuando usted reconocerá que ha vencido esto. 
Cuanto antes se reconozca como mortal, antes podrá crear una mentalidad de superviviente. Cabe la posibilidad de no hacerlo. Al igual que existe la posibilidad de hacerlo. No mire las estadísticas. Usted es único y lo que está sucediendo dentro de usted es único. Su lucha es sólo suya y hay demasiados factores para compararse a usted con los demás  que hayan tenido su misma condición. Nadie va a querer que usted piense en la muerte, pero usted no tendrá otra opción. Va a pensar en ello desde el momento del diagnóstico. Llegue a un acuerdo con ese pensamiento. Con calma acéptelo. Luego, cambie cada pensamiento que tenga en la creencia de que usted no va a morir. Usted va a vencer a esto. Su concentración mental en este hecho será más poderoso que cualquier tratamiento que reciba.
Sus médicos y enfermeras se convertirán en su fuente de consuelo. Se sentirá seguro con ellos. Si usted no se siente seguro con ellos tiene que cambiar de profesionales inmediatamente. No hay tiempo que perder. Esto no debe ser un juego en términos de alguien, sino de usted. Cuando encuentre a los profesionales correctos, lo sabrá de inmediato. No deje que su seguro médico, el dinero o los trámites burocráticos le impidan obtener el tratamiento que se merece. Esta es su única oportunidad. Siempre hay una manera. Encuentre esas manos en las que confíar su vida . Ellos le darán rápidamente una sensación de calma. Pasarán tiempo respondiendo a sus preguntas. No habrá preguntas estúpidas para ellos. No van a hacer nada, además de hacerle sentir como si fuera la vida más importante que existe. Ellos nunca le harán sentir que no tienen las cosas bajo control. Serán honestos y accesibles en todo momento. Incluso podrían llegar a ser sus amigos. Usted puede celebrar con ellos los meses o años que pasen después de que le hayan curado. Ellos merecen su gratitud, respeto y aprecio diario. Si se enfada con ellos durante el tratamiento sepa que le van a perdonar. Consiguen saber que usted está pasando por algo que no pueden ni imaginar, pero le entienden mejor que nadie. Ellos lo ven todos los días y eligen estar ahí porque quieren que la peor experiencia de su vida sea más tolerable. Usted tendrá que encontrar el equilibrio después del tratamiento.  
Comience por buscar el equilibrio durante el tratamiento. Coma bien. Duerma bien. Escuche a su cuerpo. Medite. Experimente con nuevas formas de ejercicio que no sean muy exigentes. Déjese dar masajes y otros tratamientos corporales. Vaya a terapia. Un terapeuta será capaz de guiarlo a través de su viaje de una manera que nunca podría imaginar. No sea demasiado orgulloso para hablar con alguien. Usted no puede permitirse el lujo de almacenar la intensidad de la emoción que viene con la lucha contra una enfermedad potencialmente mortal. Déjelo salir por sí mismo. Usted va a comenzar a escuchar su voz cambiante. Esa voz es que se está convirtiendo en la cara de la mortalidad. Escuche esa voz. Será la versión más pura, más auténtica que nunca haya conocido. Traiga a esa persona al mundo, fortalezas y vulnerabilidades y todo lo que entre. Sea esa persona para siempre. 
Va a inspirar a otros. Se sentirá extraño. La gente con la que no ha hablado desde la escuela primaria se pondrá en contacto con usted. Las ex-novias, los ex-colegas … incluso la gente que sintió nunca quiso hablar con usted de nuevo. La afluencia de interés en su vida será mayor que en cualquier momento que alguna vez haya experimentado. Ese apoyo es lo que va a cambiar una vida desvaneciéndose en un superviviente. Sea agradecido con cada mensaje. Sea agradecido por cada regalo y cada visita. Habrá momentos en los que toda esta atención le hará sentirse más solo de lo que nunca se ha sentido en su vida. En una habitación de hospital lleno de gente con mensajes llenos en su bandeja de entrada y en el buzón de voz, se encontrará sintiéndose completamente solo. Se dará cuenta de que usted podría permitirse el lujo de tener una relación más fuerte consigo mismo. Eso sólo camina en esta tierra con una inversión al 100% en usted. Hacer esta inversión y utilizarla como una oportunidad para reexaminar su autoestima. Ámese a sí mismo más que nunca y reconozca cuánto amor hay para usted en el mundo. Entonces empezará a compartir ese amor. Se llega a ver incluso cuando usted sea la persona más necesitada, pero que sabe que todavía puede dar. Dando se sentirá mejor y será la mejor decisión que tomará.

Al llegar al otro lado no se lo va a creer. Ellos le dirán que la enfermedad se ha ido. Todos los que conoce se regocijarán y volverán a sus vidas. Usted constantemente se preguntará si va a volver. Poco a poco esta sensación se desvanecerá, pero el cáncer siempre será una parte de usted. Se definirá la forma de ver el mundo que se mueve hacia adelante. Se va a sentir que el futuro es una cosa divertida para pensar porque el presente le va a parecer muy importante de repente. Manténgase en movimiento. Usted será más productivo. Usted entenderá que verdaderamente le aman porque seguirán ahí. Usted querrá conocer nuevas personas que se conectan a la nueva versión evolucionada de su antiguo yo. Usted querrá dejar de lado aquellos que no obtienen lo que es usted ahora. Se sentirá un poco culpable de hacerlo. A continuación  podrá seguir adelante. Usted no tiene tiempo que perder. El mayor regalo que le han dado es que ahora entiende eso y va a aprovechar al máximo cada segundo. Va a ser la persona más apasionada a medida que pase el tiempo. Traduzca esa pasión a un propósito mayor. Sea valiente otra vez. Me diagnosticaron leucemia a la edad de 27 años. Ahora con 28, me han dicho que no tengo ni rastro de la enfermedad en mi cuerpo. 

Jeff Tomczek es un escritor independiente y fundador de C2Bseen , que ofrece servicios de consultoría a marcas y empresarios.

Les dejo con este precioso video de Blake Shelton: Home

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