“Enséñales a superar obstáculos.
A ver lo extraordinario en lo ordinario.
A que todo acto tiene consecuencias.
Y a amar de verdad…” (F.Alberca)
Cineterapia oncológica: Caro Diario, 1993 Nanni Moretti (Italia)
- “En mi Vespa” Nanni recrea una aproximación desde su “vespa”a la vida cotidiana de Roma durante el mes de agosto, con escenas cómicas y muy divertidas, muy al estilo italiano que seguro arrancarán más de una carcajada.
- En “Islas” Nanni visita a Gerardo, un amigo que lleva once años viviendo en Lipari. Juntos recorren otras íslas como Salina, Stromboli, Panarea y Alicudi.
- En “Médicos” se hace una crítica irónica, mordaz, pero a la vez muy real de lo que supuso su particular calvario y periplo diagnóstico de un linfoma de Hodgkin. Todo empieza con un prurito intenso nocturno que le atormenta y le impide conciliar el sueño. En esta película se pone de manifiesto de que no se diagnostica nunca aquello en lo que no se piensa, simplemente porque en la cabeza del médico no está y para él no existe. Llegados a este punto y como no tenemos una respuesta al problema que nos plantea el paciente, en lugar de ser honrados, humildes y decir que no encontramos una explicación a su síntoma, nos atrevemos a decir que dicho síntoma es psicosomático como sucede en este caso. La verdad es que esta parte de la película nos invita a una reflexión a los médicos sobre el modo en que tratamos en muchas ocasiones a los pacientes. El final me resulta genial
El acompañamiento espiritual en el enfermo oncológico
Es muy posible, que algunos de mis compañeros y colegas al leer el título de este “post” me cataloguen de “rara avis”, ya que hablar de espiritualidad en un mundo médico, científico, racional y basado en la evidencia, es cuanto menos chocante y acarrea ciertas resistencias. Soy consciente de ello. Dichas resistencias vienen por el hecho de ver a la espiritualidad como un hecho intangible, alejado de la ciencia (para mi no tiene por qué), asociado a un tipo de adoctrinamiento y como un hecho subjetivo, ya que va asociada a experiencias del ámbito privado.
Sin embargo, la espiritualidad, queramos o no, es un hecho universal y no tiene necesariamente que ir unido a un pensamiento o confesión religiosa. Así pues, la espiritualidad está en todos (incluso en ateos y agnósticos) y se manifiesta de una forma más propicia ante el diagnóstico de una enfermedad grave como es considerada el cáncer, surgiendo las preguntas más radicales:
¿Por qué tiene que sucederme precisamente esto a mi?
¿Qué sentido tiene mi vida?
¿Por qué tengo que luchar y sufrir tanto?
¿Que rayos pinta “Dios” en todo esto?
No se trata tampoco de una opción cultural. El ser humano está psicológicamente entrenado para tener una dimensión espiritual. Con el acompañamiento espiritual no se pretende dirigir, ni adoctrinar, ni siquiera hacer psicoterapia. Se trata de encontrarse con la fragilidad humana en todo su explendor.
Pero entonces, ¿qué es la espiritualidad?. Difícil pregunta. Me quedo con estas dos definiciones:
“Aspiración profunda e íntima del ser humano, un anhelo de visión de la vida y de una realidad que integra, somete, trasciende y da sentido a la propia existencia”
“Práctica de reconocer, acoger y dar espacio al diálogo interior de aquel que sufre para que él mismo pueda dar voz y vida.a sus preguntas”
Ante la vivencia de una enfermedad grave se detectan tres experiencias clave:
- El sufrimiento
- La esperanza
- La necesidad de toma de decisiones
Estas tres experiencias deben integrarse en tres grandes dimensiones:
- Hacia el interior del individuo. Búsqueda de paz y coherencia.
- Hacia el exterior. Búsqueda de afecto y reconocimiento.
- Hacia el otro. Búsqueda de esperanza y unión.
Y ¿cómo debe incorporar el médico entonces tanta subjetividad en el abordaje clínico? ¿Cómo casamos la espiritualidad con el rigor propio de nuestra profesión?
- Estableciendo un modelo de relación médico-paciente deliberativo, dejando hablar al paciente, haciendo PREGUNTAS ABIERTAS.
- Acogiendo siempre al enfermo SIN JUZGARLO.
- Explorando los miedos del paciente y sus necesidades espirituales SIN HUIR. Cabe ayudar al paciente en su normal despertar espiritual y aquí es muy importante que nos formemos en técnicas de comunicación para situaciones difíciles.
- Preguntar al paciente por lo que es IMPORTANTE PARA ÉL. Explorar su biografía de forma respetuosa.
- Tener una actitud de ENERGÍA EMPÁTICA Y DE ESCUCHA ACTIVA. No caer en errores como racionalizar, decir frases hechas, dar consejos que el paciente no ha pedido, no evitar sus preguntas.
- SOSTENER Y ACOGER la angustia que pueda presentar.
- VALIDAR Y RECONOCER sus valores. Ponerles nombre, verbalizarlos.
- Utilizar apropiadamente el SENTIDO DEL HUMOR como catalizador contra el sufrimiento.
- CONFRONTAR la actitud que en ese momento pueda presentar el paciente:
- De negación
- De resignación
- De lucha
- De aceptación
- Ser POSIBILISTA, humilde, honesto, coherente, humano. Ofrecer siempre DIGNIDAD.
- Establecer si es posible un “testamento espiritual”, pues el paciente presentará una gran necesidad de TRASCENDENCIA.
- Tener una actitud COMPASIVA, entendiendo como tal a la acción orientada a mejorar la situación de alguien a quien en ese momento consideramos como cercano. Pensar que en la compasión siempre hay empatía y compromiso. Es muy difícil hacer un acompañamiento espiritual sin la compasión. La compasión no debe ser entendida NUNCA como lástima o pena hacia el otro.
- Entender que es importante nuestra PRESENCIA, HOSPITALIDAD, ACEPTACIÓN, INTEGRACIÓN Y CONGRUENCIA.
- En el acompañamiento espiritual:
- NO PODEMOS:
- Resolver todos los problemas
- Tener respuestas a todas las preguntas
- Describir el sentido
- PODEMOS:
- Iniciar procesos de búsqueda
- Acompañar
- Deconstruir o desvelar el sinsentido
- Con todas estas herramientas arriba expuestas el paciente podrá iniciar su ITINERARIO PERSONAL:
- RECONOCER la experiencia de sufrimiento
- ATRAVESAR la experiencia de sufimiento
- TRASCENDER la experiencia de sufrimiento
Pero para poder realizar esta tarea tan dura y complicada es necesario no sólo que los médicos nos formemos en estos aspectos. Es muy importante nuestro AUTOCUIDADO espiritual, revisando nuestro modelo imperante de relación con el enfermo, cuidando el trabajo en equipo, aplicar técnicas de “mindfullness”, habilidades de comunicación, etc.
Todo lo anteriormente expuesto está recogido en un taller realizado el pasado dia 11 de Abril de 2013 en el Hospital Universitario de Burgos por Javier Barbero titulado “Bioética: Espiritualidad en la Relación Médica”. Es un reconocido y prestigioso psicooncólogo que desempeña su actividad en la Unidad de Onco-Hematología del Hospital de la Paz de Madrid. Agradezco de corazón todas estas enseñanzas.
¿Es posible el éxito en los tiempos que corren?
Este pasado fin de semana tuve la suerte de asistir a un taller titulado “El Código del Éxito” impartido por Fernando Álvarez al que conocí gracias a la plataforma para profesionales de la Salud conocida como Tekuidamos 2.0 . Una de sus webcasts del pasado mes de Enero titulada “De lenguaje y éxito, pin y pon #teku20” fue impartida por él y he de decir que disfruté enormemente de ella, hasta tal punto que decidí conocerle a través del taller que os he comentado. Fernando Álvarez ha colaborado, entre otras muchas cosas, en la Guía Práctica para el uso de redes sociales en organizaciones sanitarias a la que os invito a hojear.
En el taller que os comentaba, se nos indicaban cuáles eran las claves para alcanzar el éxito. Si consultamos el Diccionario de la Real Academia Española encontramos varias acepciones de la palabra “éxito”:
Se trata de una palabra que proviene del latín exitus, salida. (Curiosamente en Medicina utilizamos el término “éxitus” cuando se produce un óbito)
- Resultado feliz de un negocio, actuación, etc.
- Buena aceptación que tiene alguien o algo.
- Fin o terminación de un negocio o asunto.
Mi apreciación personal sobre lo que es el éxito sería: un sentimiento de felicidad con uno mismo y con los demás, de sentirse realizado, satisfecho, completo y disfrutar tanto de la vida personal como de la profesional.
50 sombras de Gy: ¿Qué es la cistitis rádica?
La cistitis rádica es un proceso inflamatorio de la vejiga que se produce en aquellos pacientes que han recibido radioterapia en la región pélvica.
¿ Por qué se produce la cistitis rádica?
Tanto la vejiga como los uréteres están cubiertos por dentro de una capa mucosa llamada urotelio. Sus células son repuestas a partir de unas células llamadas basales que se dividen con gran lentitud. El urotelio está constituído de grandes células polipoides (con forma de pólipo) conectadas por uniones muy firmes y cubiertas por una película hecha de unos mucopolisacáridos, también llamados glicosaminoglicanos que sirven para dar impermeabilidad a la vejiga.
Tras la radioterapia y en la fase aguda, se daña esa capa interna y superficial, dando como resultado una pérdida de impermeabilidad de la vejiga y un agrandamiento de las células del urotelio. En fases tardías ( 6 meses o años tras la radioterapia) el urotelio se hace más fino y aparecen numerosos capilares dilatados llamados telangiectasias.
Grados de cistitis:
- Grado I: Atrofia urotelial leve, escasas telangiectasias y hematuria o sangrado de orina microscópico (no se ve).
- Grado II: Aumento de la frecuencia urinaria, telangiectasias generalizadas y hematuria intermitente.
- Grado III: Aumento cuantitativo de la frecuencia urinaria, con escozor importante, reducción de la capacidad vesical y sangrado frecuente.
- Grado IV: Capacidad vesical muy reducida (menos de 100 cc) y hematuria severa.
Factores de riesgo:
Relacionados con la radioterapia:
Dosis total de irradiación recibida
Volumen de vejiga irradiada
Tipo de radioterapia (Radioterapia externa o braquiterapia)
Relacionados con la cirugía:
Número de resecciones transuretrales previas
Cirugía vesical previa
Relacionados con el paciente:
Radiosensibilidad específica
Infecciones de orina previas frecuentes
Síntomas:
Disuria (escozor al orinar)
Polaquiuria (aumento de la frecuencia miccional)
Hematuria o sangrado en la orina que puede ser imperceptible (microscópico), tiñendo la orina (macroscópica) o con coágulos (anemizante)
Tenesmo vesical (no se queda a gusto tras orinar, teniendo necesidad de volver a orinar)
Espasmos vesicales o dolor vesical
Tratamientos:
No existe un tratamiento determinante para las cistitis rádicas severas. Aquí expongo varias opciones posibles y que en ocasiones pueden mezclarse o solaparse entre sí:
Intravesicales:
- Lavados vesicales con suero fisiológico. Es un tratamiento para lavar la vejiga por dentro y extraer coágulos
- Ácido hialurónico intravesical. Repone temporalmente la capa de mucopolisacáridos interna de la vejiga, mejorando su impermeabilidad y estimulando la reposición de colágeno y posteriormente del urotelio.
- Aluminio intravesical. Actúa sobre los capilares, produciendo una vasoconstricción, endurecimiento del interior de los capilares, disminuyendo pues la inflamación de la vejiga.
- Formolización intravesical. Es muy efectivo pero potencialmente muy tóxico por lo que ha caído prácticamente en desuso.
Sintémicos
- Estrógenos conjugados. No se conoce muy bien su mecanismo de acción, pero se cree que modula la respuesta inmunitaria celular. Su bajo coste, escasos efectos secundarios, facilidad de administración y que no compromete otros tratamientos hace que se plantee su uso.
- Pentosán polisulfato. Posee un efecto antiinflamatorio y repara la capa de mucopolisacáridos del urotelio. Tiene también escasos efectos secundarios
- Ácido aminocaproico oral. Es útil para cortar las hemorragias.
- Factor VIIa recombinante. Actúa promoviendo la formación de fibrina en los capilares dañados y actúa sobre las plaquetas. Es útil en pacientes con enfermedades de la coagulación o en casos de hemorragias graves
Físicos
- Cámara hiperbárica
- Embolización de arterias ilíacas internas
- Distensión con balón de Helmsein
- Cistectomía, es decir quitar quirúrgicamente la vejiga
Cabe decir que la cistitis rádica en su forma crónica se produce aproximadamente en un 5-10% en mayor o menor grado. Habitualmente con los tratamientos actuales podemos aminorar los síntomas y en un buen porcentaje de pacientes puede resolverse el cuadro.
