Querido Amancio, gracias 5/5 (12)

Querido Amancio:

Pocos padres han tenido tanto acierto al ponerle un nombre a un hijo como a usted, pues Amancio significa “amoroso”, “amante”, “el que ama”. Ese amor por el otro, le ha convertido en todo un benefactor y mecenas de la Oncología Radioterápica sin precedentes en nuestra historia reciente. Por ello quiero, en nombre propio y en la de mis compañeros, darle las gracias.

Amancio Ortega Gaona no posee perfiles ni realiza actividades en las redes sociales. No efectúa recomendaciones de inversión. No lleva a cabo acciones de captación de fondos. No solicita aportaciones económicas o contribuciones de cualquier otra naturaleza. No mantiene ningún tipo de diálogo público relativo a iniciativas sociales o filantrópicas, actividades empresariales o de cualquier otra índole, ni en su nombre ni en el de las entidades o sociedades que controla o en las que participa. Amancio no se hace ninguna foto frente a ninguno de los equipos que ha donado. Él permanece en un sigiloso plano, lejos de la luz y taquígrafos propios de las “celebrities” y ello me da qué pensar. Aplaudo  la inteligencia y la autenticidad con la que adopta su privilegiada posición.

Gracias Amancio por haber puesto a la Oncología Radioterápica española en el mapa. Nunca antes se había hablado tanto en los medios de comunicación y en el Social Media de la necesidad de la actualización e inversión en nuestros equipos terapéuticos. Gracias a la donación de la Fundación que lleva su nombre hemos dado un espaldarazo a esta olvidada especialidad médica que parecía condenada al ostracismo, a la obsolescencia, a ser enterrada y pisoteada en su respectivo búnker de hospital. Ha sabido entender como nadie que invertir en tecnología sanitaria es tan importante (o más) como invertir en investigación o en el desarrollo de nuevos fármacos. Gracias Amancio por ser nuestro mejor embajador y mecenas. Ha reabierto ese concepto renacentista de mecenazgo, hecho muy común, aceptado y regulado en otros países de nuestro entorno. No somos lo suficientemente conscientes de que sin el apoyo del mecenazgo a lo largo de la historia no hubiéramos podido disfrutar hoy de las grandes obras artísticas, culturales o científicas. La genialidad de Leonardo Da Vinci, por ejemplo, no hubiese florecido sin el concurso de Ludovico Sforza.  El mecenazgo constituye una forma de preservar los bienes dentro del ámbito artístico, cultural o científico.

Gracias Amancio por creer que “lo esencial es invisible para los ojos” como decía Saint Exupèry en “El Principito”. Las radiaciones ionizantes de nuestros equipos no se ven, pero se sienten. No sólo nos has ayudado a nosotros, sino a toda la familia radiológica. Su donación ha venido a resolver un problema que llevaba arrastrando nuestro sistema sanitario público, especialmente para el diagnóstico y el tratamiento del cáncer. Con la donación se han obtenido así 169 equipos de diagnóstico por la imagen (mamógrafos, TC, resonancias, etc.) y 158 equipos para el tratamiento del cáncer (101 aceleradores lineales, 8 equipos de braquiterapia, etc.). No ha intervenido en la elección de los equipos, que ha dependido de las consejerías de Salud correspondientes y con previa consulta a los profesionales implicados (radiólogos, oncólogos radioterápicos, radiofísicos, etc.) han decidido los dispositivos que eran necesarios en cada una de sus respectivas comunidades autónomas. Su papel se ha limitado al abono de las cantidades comprometidas a las empresas suministradoras, una vez resueltos los concursos públicos y con la aceptación de los equipos por los profesionales implicados. Gracias por su trasparencia, diligencia y saber hacer. 

Gracias Amancio por su sensibilidad y apuesta por los pacientes oncológicos. Ellos son sin ningún género de duda los principales beneficiarios. Sin el complemento de su donación hubiésemos tardado años en mejorar la precaria accesibilidad y modernización de este tipo de tratamientos en toda la geografía española. Ojalá todo esto sirviera para que las distintas administraciones sanitarias públicas hicieran una profunda reflexión sobre la situación de la Oncología Radioterápica española y elaboraran de una vez por todas un plan estratégico no cortoplacista que nos permitiera crecer y ponernos en el lugar que nos corresponde en Europa.

Gracias Amancio también por su apuesta por las nuevas generaciones de estudiantes a través de las becas que ofrece su Fundación para cursar el bachillerato en EEUU o Canadá. Una compañera de mi hija mayor ha conseguido una de ellas y me expresó su deseo de convertirse en médico en un futuro. Seguro que esa oportunidad le ayudará a tener una importante amplitud de miras y guardará agradecida la memoria de haber podido vivir esa gran experiencia.

Para acabar le dejo con una canción de un tocayo y paisano suyo, Amancio Prada. Otro “amante” de la música y la poesía que nos traslada a otro universo también necesario. Porque Medicina y Arte no están reñidos, sino todo lo contrario,  se complementan. De nuevo reitero las gracias Amancio.

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2 respuesta a “Querido Amancio, gracias”

  1. En este post has mostrado de cuerpo entero a una muy buena persona…Ese caballero repartió por su patria todo su cariño con dedicación y buena voluntad, y no se merece los malos comentarios que yo (desde Chile) he visto en la televisión y en alguna prensa, hechos por personas que aún están lejos del cáncer y son indolentes y cizañeras.

    Me ha encantado leerte, y escuchar la música del otro Amancio, y como dices, ambos tienen muy bien puesto su nombre.

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