Relatos en tiempos de COVID: Hartazgo 5/5 (5)

Sin temor a equivocarme, creo que la palabra hartazgo, es la que mejor define nuestro estado de ánimo tras varias olas pandémicas de coronavirus. Hay hartazgo de datos, de teatro pandémico, de normas absurdas y de sentir repetidamente, el retorno a la casilla de salida.

Inmersos en una empinada sexta ola en nuestro país y con mas del 90% de la población vacunada, resulta difícil guardar la esperanza de que pronto dejemos atrás determinadas imposiciones. Los confinamientos forzosos, el distanciamiento físico y las mascarillas.

No es baladí el impacto psicológico que esta larga situación pandémica ha provocado sobre todos nosotros, de una forma u otra. A los que les ha tocado el azote de la enfermedad en cualquiera de sus formas: leve, moderada, grave o persistente. A los que les ha tocado hacer cuarentena en una o más ocasiones. Y a todos. Hemos tenido que cumplir con restrictivos preceptos sanitarios. Ellos nos han despojado de una parte importante de nuestra esencia humana. La privación de libertades fundamentales. Esa soledad forzosa y no deseada. Los afectos artificialmente contenidos. Los fallecimientos sin despidas y con cierres en falso de sus biografías. Los duelos patológicos de los que se quedan.

A este hartazgo se suma la facilidad con la que se utiliza el pretexto pandémico para hacer o no hacer. El coronavirus ha esquilmado la atención de otras patologías crónicas y ha retrasado el diagnóstico de muchos tumores. Como resultado, veo con una frecuencia pacientes con tumores en fases avanzadas de la enfermedad. En consecuencia, se reducen las posibilidades de ofrecerles tratamientos curativos. Como es lógico todo ello impacta de forma negativa en los pacientes, pero también en los profesionales que nos sentimos frustrados y apesadumbrados ante esta situación.

Se estima un infradiagnóstico de esta enfermedad entre el 10-20% menos durante el año 2020.  Urge repriorizar la atención médica no COVID como es el caso del diagnóstico precoz y el tratamiento del cáncer.  Debido al consumo de tantos esfuerzos frente a la pandemia, el sistema sanitario está tensionado. Se ha visto abocado a perder una parte importante de su cometido: el cuidado de las personas. No nos engañemos, la pandemia no nos ha hecho más fuertes. Ciertamente, observamos con estupor como todos aquellos logros conseguidos en materia de humanización, se han esfumado.  Ello nos deja en una situación de mayor precariedad.

Por consiguiente, toca apostar firmemente en un nuevo diseño de la atención sanitaria. Claro está, la que nos merecemos. Y debemos, además, dotarla de los recursos necesarios. El cuidado de las personas, sean pacientes, cuidadores o profesionales sanitarios, debe ser el eje en el que gire dicha transformación. Carece de sentido que sea más difícil ahora acompañar a un ser querido que entrar en un evento deportivo.  El trato y el tacto humano se han convertido inexplicablemente en un lujo imposible. Las consecuencias psicológicas son devastadoras para todos. Nuestra salud mental en estos tiempos ha empeorado: hay más crispación, más agresiones hacia los profesionales de la salud, más personas con estados de ansiedad o depresión y elevación de los índices de muerte por suicidio.

La mejor vacuna contra la deshumanización es la implementación de una mayor inteligencia emocional en la gestión sanitaria: buena comunicación, empatía y compasión. 

¿ Somos humanos, todavía?

 

 

 

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2 respuestas a «Relatos en tiempos de COVID: Hartazgo»

  1. Dos años de pandemia, dos años de una vida anormalmente sentida, un tiempo que ha dejado en el camino sentimientos dañados, que han dejado huella en los que quedamos y en los que ya no están. Estos últimos se fueron con la esperanza de vivir en una normalidad que se quedó atrás y que ya no verán.
    Se tardará en cicatrizar heridas tanto en lo personal como en las instituciones sanitarias. Seamos conscientes de que llevará tiempo alcanzar una vida como lo fue.
    Excelente artículo

    1. Estimado Jose Antonio: Gracias por tu reflexión y me alegro de que el post haya sido de tu agrado. Guardo la esperanza de que el futuro nos depare algo mejor, seamos más humildes y respetuosos con el mundo que dejamos a las próximas generaciones. Un abrazo.

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