Cineterapia oncológica: Bajo la misma estrella.(The Fault in Our Stars) EEUU. 2014. Josh Boone.

“Bajo la misma estrella” es una película que ahora puede verse en la cartelera de nuestros cines y responde a una adaptación cinematográfica de la novela homónima de John Green. En ella se cuenta la historia oncológica de Hazel Grace Lancaster (interpretada por la jovencísima Shailene Woodley). Esta adolescente fue diagnosticada de un cáncer de tiroides en fase IV pues su enfermedad se expande hacia los pulmones produciendo derrames pleurales recidivantes. Gracias a su entrada en un ensayo clínico con un medicamento experimental llamado Phalanxifor se las arregla para sobrevivir más de lo esperado, aunque su calidad de vida se ve mermado por una insuficiencia respiratoria crónica que precisa de oxígeno domiciliario 24 horas al día.

Empujada por su madre, Hazel se ve obligada a acudir al grupo de apoyo. Ella trata de no disgustar a su madre, pero en realidad ella siente que aquello es perder el tiempo. En el grupo hay numerosos chicos que padecen algún tipo de enfermedad oncológica. Un día conoce casualmente a Augustus Waters (interpretado de forma genial por Ansel Elgort, también llamado Gus), un joven deportista que era muy bueno en el baloncesto durante toda su secundaria, pero que perdió su pierna derecha por culpa de un osteosarcoma del que está en remisión desde hace catorce meses.

Entre Hazel y August empieza a cuajar una fuerte y bonita amistad. Hazel le convence para leer un libro en el que se siente identificada “Un dolor imperial”, el cual, dado su gran tiempo libre al no tener que asistir obligatoriamente todos los días a la universidad, relee constantemente. Gracias a los mensajes de Whatsapp y a las llamadas telefónicas entre ellos, su relación cada día se va afianzando. Gus consigue la dirección de correo electrónico de la asistente de Peter Van Houten (Willem Dafoe que interpreta el autor del libro favorito de Hazel), Lidewij Vliegenthart, y junto con Hazel le escriben cartas al autor. Él les responde que no les dirá que ocurre después del final de “Un dolor imperial” a no ser que se vean en persona. Gus había guardado el deseo que la Fundación “Los Genios” que se entrega a los niños con cáncer y decide usarlo para viajar con Hazel a Ámsterdam y así conocer al autor del libro. Hazel está emocionada y feliz por el viaje. Sin embargo, y a pesar de lo profundo de los sentimientos recíprocos de los protagonistas, Hazel decide que sólo quiere que ella y Gus sean amigos, pues quiere ahorrarle el dolor que podría causarle cuando ella muriera. Hazel se define a sí misma como una granada, que en cualquier momento puede “explotar” y hacer sufrir a todos sus seres queridos tras su muerte.

Una noche Hazel se despierta con un dolor fuerte en la cabeza. Ella pensaba que era su tumor, porque ya sabía que el cáncer se podía expandir, pero sólo fue la falta de oxígeno y un nuevo derrame pleural el que originó todo. Hazel ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos. Después de recibir el alta y algunas consultas con sus médicos, Hazel consigue el permiso para viajar a Ámsterdam con su madre y con Gus. En el viaje de ida a Ámsterdam, Gus confiesa a Hazel que está enamorado de ella y Hazel se queda sorprendida. En la primera noche en Ámsterdam, Hazel y Gus van a comer a un restaurante llamado Oranjee, todo por supuesta invitación y cortesía de Van Houten. Al día siguiente, se encuentran con el autor, y se descubre que su asistente, Lidewij, lo dispuso todo sin el conocimiento de Van Houten con las esperanzas de que todo esto le fuera de terapia y le motivara para dejar de ser un alcohólico empedernido y volver así a escribir. Molestos por el comportamiento grosero y déspota de Van Houten, se van de su casa hechos un mar de lágrimas. Al rato Lidewij Vliegenthart les alcanza y les invita a conocer la Casa de Ana Frank. Allí tras un ejercicio por sobreponerse a lo que les había ocurrido Hazel y Gus se besan por primera vez, recibiendo incluso el aplauso de los visitantes que allí estaban. Ambos descubren su sexualidad de forma tierna y respetuosa con sus respectivas limitaciones. Al siguiente día, Gus aprovecha para contarle a Hazel de que tiene metástasis en varias partes de su cuerpo y que aunque recibirá un nuevo régimen intensivo de quimioterapia sabe que sus esperanzas de vida son muy pocas.
Poco tiempo después, Gus le pide a su mejor amigo Isaac (interpretado por Nat Wolff que hace el papel de ciego por un retinoblastoma) y a Hazel que le hagan un pre-funeral en el cual les pide que escriban un panegírico. Ocho días después, Augustus Waters fallece. En medio del funeral Hazel se encuentra con Van Houten, quien le explica que fue Augustus Waters quien le insistió en que asistiera a su funeral, confesando que él tuvo una hija que murió hace muchos años de una leucemia siendo niña. Ella fue su inspiración para el personaje principal, Anna la protagonista de Un dolor imperial, y que su grosería se debía en parte a que ella fue vestida idéntica a Anna.  Hazel le pide a Von Houten que se vaya.

Isaac le confiesa a Hazel que Gus estaba escribiéndole algo en sus últimos días, pero no encuentra ningún rastro de lo que él estaba escribiendo, excepto cuatro hojas que habían sido arrancadas de una libreta de Gus. Hazel contacta con Lidewij, quien va en busca de las hojas perdidas a la casa del autor, encontrándolas y enviándoselas a Hazel a través de un correo electrónico. Gus había escrito algunos párrafos sueltos que habían sido enviados al autor con la esperanza de que este pudiera convertirlos en un hermoso panegírico en el caso de que Hazel falleciera antes que él.

“Bajo la misma estrella” es una bella historia de amor. Una historia en que como dice la protagonista no tiene un final feliz como cabría esperar en una película romántica. El sufrimiento se hace muy patente y cuesta reprimir las lágrimas al verla en la gran pantalla desde el inicio hasta el final. A pesar de ello, la historia está bien llevada, con un magnífico trabajo de interpretación de los jóvenes protagonistas que hacen admirable y creíble al filme. 

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Cineterapia oncológica: Presidente Miterrand (Le Promeneur du Camps de Mars) 2005. Francia. Robert Guédiguian

La película Presidente Miterrand (Le Prometeur du Champs de Mars, en francés) narra la historia del fin de un mandato y del final de la vida cuenta del Presidente de Francia François Mitterrand que entregó sus últimos años de vida a la República francesa. El socialista ejerció de presidente entre 1981 y 1995 (murió en 1996), una época en la que se derribó el muro de Berlín y los países comunistas y el comunismo entraban en la más absoluta decadencia. El presidente (interpretado de forma magnífica por el veterano Michel Bouquet) estaba librando sus últimos combates contra un cáncer de próstata, enfermedad que al parecer ya padecía en fase inicial antes de su mandato y que evolucionó de forma prolongada con metástasis óseas. En el filme vemos a un joven y apasionado periodista (interpretado por Jalil Lespert) que intenta arrancarle unas lecciones universales acerca de la política y la historia, acerca del amor y la literatura…, certezas acerca de la vida. Pero el anciano apenas logra brindárselas porque para él ya había llegado el momento en que pasado, presente y futuro se confunden en uno solo, el tiempo en el que sólo perviven las dudas, el tiempo en el que todos los hombres son iguales: el tiempo de la proximidad de la muerte. El director francés Robert Guédiguian dirige este homenaje a François Mitterrand, en el que se destaca la personalidad ambiciosa del ex-presidente a la vez que se intentan despejar algunos interrogantes de la época. Está basado en el libro Memorias interrumpidas, a partir de unas conversaciones con Georges-Marc Benamou.

Guédiguian deja por una vez Marsella y su clase trabajadora para ofrecer un retrato sobre los últimos días del presidente Mitterrand y su relación con su biógrafo. “Anote, anótelo todo y dígales que no soy el diablo”, le dice el mandatario socialista, a quien está a cargo de publicar sus memorias. Si Mitterrand como socialista paradójicamente nunca dejó de defender y perpetuar el orden burgués, Guédiguian elige sacar a la luz el contexto de su pretérita resistencia al régimen de Vichy durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial. Lo que queda claro en Presidente Mitterrand es el retrato intelectual del personaje, cuya erudición está al servicio de una particular concepción estética de la intimidad. Finalmente, Guédiguian repite la sabiduría de “Ciudadano Kane” a la hora de develar el secreto de una vida: aquí está prohibido pasar; la belleza del último plano de la película bien remite en su espíritu al inicio de la opera prima de Orson Welles.


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Cineterapia oncológica: Pelucas. España. 2014. José Manuel Serrano Cueto.

Pelucas es un cortometraje de ficción sobre el cáncer, con un mensaje positivo, y que tendrá carácter benéfico. Los beneficios que saquemos irán destinados a la Fundación Juegaterapia.
Escrito y dirigido por el escritor y crítico gaditano José Manuel Serrano Cueto (cuyo documental “Contra el tiempo” estuvo nominado al Goya), el corto se encuentra actualmente en período de postproducción.
“Pelucas” surge de la experiencia personal de Montse Gómez y Serrano Cueto. En una entrevista reciente para El Independiente de Cádiz, José Manuel dijo:“Mi mujer es muy valiente, mi heroína. Los dos necesitábamos aportar nuestro granito de arena y es así como lo vamos a hacer, lanzando un mensaje positivo con este corto”. Montse Gómez falleció el 6 de noviembre de 2013.
“Pelucas” será el fruto del apoyo de numerosas personas y entidades, entre ellas las actrices Lola Marceli y Cuca Escribano (protagonistas del corto), la maquilladora Sylvie Imbert (ganadora del Goya por Blancanieves), la figurinista Yvonne Blake (Oscar por Nicolás y Alejandra), el montador Jesús Ramé (montóÉramos pocos, nominado al Oscar), la compositora Dolores Serrano Cueto, la fotofija Vero Pérez, la diseñadora Cristina Cantarero…
La productora de Pelucas es Creta Producciones, de amplia experiencia en el mundo del cortometraje. Nominada al Goya en 2008 por Harraga (Patricia Fernández y Mario de la Torre) y en 2013 por el corto documental Un cineasta en La Codorniz (Javier Rioyo). Entre sus trabajos también se encuentran los cortos Andrés y Javier (Juan Manuel Díaz Lima, 2011), Nueva vida (Joan Planas, 2012), Gitanos del Sacromonte (Eva P. Fernández y Mario de la Torre, 2010),Sunuy Aduna (Yo por ti, tú por otro) (Alfonso Palazón, 2009)
El cortometraje narra la última representación de la actriz María Fornell (interpretado por Lola Marceli) que acaba su última representación de Lisístrata. Encerrada en su camerino, sin desprenderse de su personaje, no quiere ir a recoger un premio que le entregan esa misma noche. En el corto se aprecia la alopecia debida al tratamiento de quimioterapia al que está siendo sometida, no así en su papel, donde la peluca es parte del atrezzo de su interpretación teatral. Su novia y maquilladora, Silvia (interpretado por Cuca Escribano), intenta convencerla poniéndole diversas y divertidas pelucas para que acuda a la gala.

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Cineterapia oncológica: Agosto. EEUU. John Wells. 2013.

“Agosto” es una película melodramática con toques de comicidad basada en la novela original del mismo nombre ganadora de un Premio Pulitzer de Tracy Letts. La película retrata una historia familiar con sus conflictos, emociones y situaciones variopintas de un tórrido mes de Agosto en las llanuras de Oklahoma. 
Violet, la protagonista encarnada en la camaleónica, siempre grande y excelentemente caracterizada de paciente oncológica, Meryl Streep, padece un cáncer de cavidad oral, concretamente de lengua. Su marido Beverly, interpretado por Sam Sheppard, es un escritor y alcohólico al que la situación con su mujer y su enfermedad le sobrepasan. Un buen día decide contratar a una mujer india para que cuide de su esposa. A los pocos días de contratarla él desaparece misteriosamente y poco después se conoce la noticia que lo han hallado muerto en un lago, al parecer se habíaquitado la vida,
A partir de este eje prosigue la película llegando a una especie de catarsis en el momento de la cena del funeral en que se reúne toda la familia Weston. En ella salen a la luz todas las miserias, desengaños y trifulcas de esta disparatada familia. Sobresale el trasfondo de soledad y búsqueda de la felicidad no encontrada por todos sus personajes.
Violet es una mujer egoísta, fumadora empedernida, malhablada y adicta a estupefacientes incluso antes de ser diagnosticada de su cáncer oral. La verbalización de la verdad en su forma más crudas conflicto con sus tres hijas.  Bárbara, interpretado por Julia Roberts, es la hija mayor. Su matrimonio no está psando por el mejor momento, su relación con su hija adolescente se complica y entiende que ahora su papel es de ser responsable del cuidado de su madre. Ivy, la segunda hija (Julianne Nicholson) asumió en su día el cuidado de sus padres y desea emprender una nueva vida junto a su amado y primo carnal Charles (Benedict Cumberbatch). Sorpresivamente descubrirá que Charles es su hermanastro. Por último está una tercera hija, Karen (Juliette Lewis) una mujer frívola y superficial que cambia tanto de marido como de peinado.
Se trata como ven de una película reciente provista de un gran reparto donde el tema central es la familia que protagoniza Agosto, un filme cargado de emotividad. Magníficas interpretaciones sobre un cartel de verdadero lujo. 

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Cineterapia oncológica: Magnolia. EEUU. 1999. Paul Thomas Anderson

Magnolia es una película que narra nueve historias aparentemente inconexas que tienen lugar en el Valle de San Fernando en Los Ángeles. Esas nueve tramas se encuentran en la recta final de la película cobrando así sentido. Así nos encontramos con un padre rico moribundo, un policía enamorado, un niño prodigio, un presentador famoso de concursos televisivos, una hija adicta a la cocaína, un gurú mediático y un enfermo terminal de cáncer de pulmón encarnado por un espectacular Jason Robards y que supone un homenaje precioso a su carrera pues moriría meses después del mismo mal que su personaje. 
El elenco de actores que interpretan a los distintos personajes son grandes figuras del firmamento cinematográfico norteamericano: Tom Cruise, Julianne Moore, Philip Baker Hall, William H Macy y el mencionado Jason Robards. Todos ellos tienen su minuto de gloria interpretativa y su protagonismo.
La idea central de la película versa sobre esa realidad actual que nos acucia: la despersonalización de las grandes ciudades, la soledad brutal y paradójica en la era de la comunicación total, los ritmos de trabajo agobiantes, las crisis sentimentales, el mundo de la drogadicción, el papel de la paternidad, el final de la vida y el perdón. 
En Magnolia, aparecen dos enfermos terminales. El primero de ellos es un presentador de concursos televisivos con una trayectoria de éxito ya entrado en años y al que se le comunica que padece cáncer en una fase avanzada. Su hija es una drogadicta a la cocaína que vive con el vértigo y la exasperación de su adicción. El padre le comunica su diagnóstico y ella parece no inmutarse. El por qué de ello se vislumbra con una confesión a su mujer de un abuso por parte de él en su infancia. La hija no le perdona y entiende que su muerte inminente no va a cambiar las cosas. 
El segundo enfermo terminal es un padre rico y poderoso que aparece postrado en la cama. Su actual mujer se casó con él por dinero. En el proceso final de la enfermedad ella sufre una transformación y se arrepiente de su deseo de la muerte de su marido. Este enfermo le pide un deseo último a su enfermero, suplicándole que encuentre a su hijo con el que hace años que no se habla. Ese hijo, magistralmente interpretado por Cruise, se había desprendido del apellido de su padre y utilizaba el de su madre. Esto ocurrió porque a la edad de catorce años su madre cayó gravemente enferma y su padre le dejó a cargo de su cuidado, muriendo a los pocos meses. El hijo acude a la cita de su padre y le recrimina que no fue justo con él ya que no estuvo a la altura de las circunstancias en lo que en aquel momento implicaba ser padre. Este hijo tampoco perdona a su padre. La escena prodigiosa del hijo desencajado en el lecho de muerte de su padre es sublime. De aquí trasciende que hay cosas que de un padre se pueden perdonar, pero hay cosas que no están en un hijo perdonarlas. 
Magnolia es sin duda una de las mejores películas del director Paul Thomas Anderson. Una película diferente y transgresora.

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