Siete años recordándote 5/5 (12)

Querido F:

¿Sabes? En ocasiones, el significado etimológico de las palabras te sorprende. He leído que la palabra recordar proviene del latín “recordare”. “Re” es un prefijo que significa “de nuevo” y “cordare” proviene a su vez de la palabra “cor” o “cordis” que significa “corazón”. Llevo así siete años recordándote, repasando los pensamientos sobre el corazón.

Aunque alguien crea lo contrario, el tiempo no lo cura todo, si acaso difumina los recuerdos y preserva, eso sí con fuerza, aquellos que dejaron huella en el corazón. Los buenos, los auténticos, los que reconfortan y los que no deseas olvidar jamás.

Sigo teniendo presente tu mirada transparente, aquella risa genuina, tu hermosa sonrisa, tu voz e incluso tu forma peculiar de caminar. Cuesta olvidar tantas pequeñas cosas buenas que has dejado en este mundo y que a buen seguro representan, al menos para mi, todo un ejemplo a seguir.

Con la madurez que los años me imponen voy entendiendo muchas de las cosas que en su día me contabas y que en el pasado no alcanzaba del todo a comprender. Es curioso cuando menos que al pasar ahora los pensamientos por el corazón asimile con una nítida claridad el significado de tus palabras y cargue de sentido la propia vida e incluso la propia muerte.

Hace siete años el cáncer golpeó con una fuerza inusitada tu vida y truncó una bella biografía. Este año el cáncer también se ha llevado a un buen puñado de amigos y compañeros, la mayoría con edades muy cercanas a la mía. Estas circunstancias me hacen repensar en la frágil levedad de la vida. Ellos, al igual que tú, me han dado verdaderas lecciones de vida y han vuelto a recolocar ese, casi siempre olvidado, valor de las pequeñas cosas.

Desde dónde estés percibo el impulso que me empuja a seguir escribiendo esta bitácora, a seguir echando una mano a pacientes o familiares a los que se les cruza un diagnóstico oncológico. Si con ello logro hacer, aunque sea poco, más liviano el camino, sé que habrá merecido la pena. No dejes de empujarme y de  recordarme cuál es mi senda.

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6 respuesta a “Siete años recordándote”

  1. Le leo, no se lo puedo negar, por casualidad y con curiosidad. Lo primero porque no sé por quién ni de qué manera he llegado hasta aquí. Y lo segundo, porque lo que leo y su condición, además de escritora, de radio oncóloga que resalta en su presentación acrecientan aún más, si cabe, mi lógica curiosidad por lo ajeno y desconocido.
    Y dicho esto, me felicito por mi hallazgo que me ha permitido leerla, y la felicito por su humanidad, por su generosidad al compartir un sentimiento tan propio y profundo, y por su acierto al envolver entre palabras sencillas esa emoción profunda por quien sigue siendo sin estar.
    Le reconozco que siempre he tenido una duda ante una situación como la que nos transmite: ¿la tragedia real está en la ausencia o en la soledad? ¿Es la ausencia de quien se fue, y que los que nos quedamos ya nos encargaremos o no de mantener viva en el recuerdo, o la soledad en la que realmente nos quedamos y que también tendremos que ser capaces de minimizar o no?
    No lo sé, se lo aseguro. Tal vez solo nos quede aceptar que suele haber un mañana y que el ayer depende de nosotros nada más
    Gracias por compartirlo y cómo lo ha hecho.

    1. Estimado lector: Gracias por su amable comentario. Para mi la tragedia está en la ausencia, en la imposibilidad real de volver a ver a esa persona. Por ello creo que la mente genera recuerdos positivos de quien ya no está como homenaje y forma de que permanezca vivo entre nosotros. La ausencia conlleva soledad que duda cabe, pero es la presencia de la ausencia lo que para mi, al menos, más pesa. Un saludo.

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